El verano ya está aquí y con él, a menudo, una mayor
exigencia a nuestro físico. Unos llegan tarde a la operación bikini, otros
lucen tipo por cualquier garito, algunos se empeñan en ser los primeros en
ponerse morenos y, el moreno de otros, con suerte llega a ser a lo pan
integral. Lo que está claro es que enseñamos más carne, pero también lo que no
es carne y es, por ejemplo, pelo.
Ni es algo
nuevo, ni algo que no se haya advertido antes: nos autotorturamos en excesivo de cara al escaparate. Nos gusta cuidarnos, ser coquetos
y, a la vez, repudiamos a aquellos que no se cuidan un mínimo. Pero ¿acaso
tener pelo significa descuidarse? Podría decirse que sí según algunos cánones
de belleza que hemos ido estableciendo pero, objetivamente hablando, no lo es.
No se trata de no depilarse, sino de cambiar el rango de exigencia,
especialmente en las mujeres. En los hombres, dejarse pelo, algunas veces es hipster, otras de macho man, otras es simplemente natural… Pero ¿en las mujeres qué? ¿Acaso
nosotras somos de naturaleza rasurada? Pues no, y menos las de los países
cálidos.
Una cosa es ser una alfombra y otra tener algún pelo o estar a medio depilar. ¿Alguno de vosotros no tiene pelos en ninguna parte? Vamos, hombre, hasta en la lengua como suele decirse… Somos así, descendientes del mono, ¿recuerdas? Entonces, no llego a comprender cómo seguimos criticando unas piernas mal depiladas o una docena de pelos cortos en las axilas, por poner algún ejemplo. Somos idiotas. ¿Alguien no tiene claro que, para poder depilar algo, antes hay que dejar que crezca un mínimo?
Una cosa es ser una alfombra y otra tener algún pelo o estar a medio depilar. ¿Alguno de vosotros no tiene pelos en ninguna parte? Vamos, hombre, hasta en la lengua como suele decirse… Somos así, descendientes del mono, ¿recuerdas? Entonces, no llego a comprender cómo seguimos criticando unas piernas mal depiladas o una docena de pelos cortos en las axilas, por poner algún ejemplo. Somos idiotas. ¿Alguien no tiene claro que, para poder depilar algo, antes hay que dejar que crezca un mínimo?
Pues eso, que “ni tanto ni tan calvo” como diría mi abuela.
Que donde hay pelo no sé si hay alegría pero lo que sí que tengo claro es que
no tiene por qué haber guarrería o dejadez. Eso no lo denota el pelo, sino la
roña. Así que, algunos, menos depilarse y más lavarse. Creo que es algo sobre lo que los chicos deben mentalizarse pero, especialmente esas chicas que son, a veces, las
primeras que critican y las primeras que tendrían que callar. Dicho esto, ¡todos a la playa haya hoy pelo o no haya!
No hay comentarios:
Publicar un comentario