En pleno revuelo sobre cómo la justicia trata a las mujeres en los juzgados de Violencia de Género, mi interior me pide aprovechar el momento para hablar de algo por aquí de lo que no me he atrevido ni he tenido ganas de escribir hasta ahora pero de lo que supongo que tengo derecho y que puede servir de consuelo para nadie pero de apoyo para muchas. Algo que, personalmente, ha sido un golpe de realidad dura para mí, pero de lo que no puedo avergonzarme por encima de expresar mi verdad y mi opinión al respecto y, aunque sirva de consuelo para nadie, me ayuda a ofrecer mi apoyo hacia todas las víctimas que los juzgados han dejado si cabe más debilitadas y desamparadas aun.
Voy a intentar resumirlo en forma de relato-denunciapública y supongo que lo hago en mi blog porque sigue siendo como parte de mi refugio. Intentaré no extenderme en forma de diario como con otros temas porque ya es lo suficientemente extenso aun así y porque, después de todo, necesito mentalmente dedicarle poco tiempo a la mierdx y más a lo que reconforta y suma.
Hace un tiempo tuve que pasar por ese juzgado del que tanto se está hablando últimamente, el de violencia de género en Barcelona. Digo "tuve" porque, aunque es una decisión, a la gran mayoría de mujeres que acaban allí (pero estoy segura de que gran gran mayoría) no les hubiese gustado nunca acabar allí. Allí te lleva el temor y la búsqueda de ayuda ante ello, de conocimiento de tu situación personal y de alguna medida o lugar donde quede constancia de lo que has vivido o estás viviendo. En mi caso, una amenaza que consideré lo suficientemente grave como para sentir miedo y desprotección, en una situación que, bajo mi parecer, lo agravaba aun más.
Anteriormente, entre los hechos y el juzgado, pasé por comisaría. Ese, en principio, es el primer paso, pensaréis... pues no, después acabas descubriendo que lo primero que tienes que hacer es asesorarte de que si no hay palos o sangre de por medio parece que te van a tomar por el pito del sereno, cuestionar cualquier frase y mirarte desde el minuto uno con el filtro de aprovechada, de exagerada, de sobreprotectora y de mujer despechada con pretensión de quitar custodias (si eres madre)... entre otros y aunque nada de ello sea verdad, ni des muestras de ello ,ni tenga que ver con ello la denuncia en sí.
Como nos han metido en la cabeza que nuestro deber moral es no sentirnos y quedarnos acobardadas y escondidas y denunciar según qué cosas, fui a denunciar siendo coherente con ello y no habiendo deseado nunca llegar a sentirlo. En comisaría, la Mosso d'Esquadra me tomó declaración durante horas, con muchas preguntas en forma de investigación pero con tacto, con voluntad de escucharme más que quitárseme de encima, de escuchar pruebas y ajustarse al valor de estas, pero dándoles su valor real. Me convenció de que estaba haciendo lo que tenía que hacer y supo argumentármelo con lógica. Me advirtió de que en los juzgados me podían juzgar 4 personas: que la peor no me iba a tocar por horarios pero que, de los/s otros 3 jueces/zas estaba "la segunda peor". Se ve que cada uno/a ya tiene su fama y que, "la peor" es la jueza decano, a la que todos siguen un poco. Una maravilla todo, vamos. Podía tocarme entonces "la que siempre hace salir a las mujeres llorando y que apoya a los hombres descaradamente dicho por su propio círculo", tal y como la describió el otro día una chica a la que conocí (spoiler: me tocó esa). Me facilitaron una abogada de oficio. De nuevo, ella, me transmitió apoyo y acierto ante lo que estaba haciendo y aun más teniendo una prueba de audio sobre ello (gracias o no al consejo que me había dado otro abogado hacía un tiempo sobre grabar algunos momentos de mi vida justamente para tener pruebas). Me avisaron de que no llevase otro tipo de pruebas porque lo que iba a denunciar era una amenaza (juicio penal) no un trato global del cual ya tenía quejas anteriores de tema civil. Pues bien, ahora hago el resumen porque no me apetece nada ni alargarme ni dedicarle tiempo a la injusticia, solo pretendo bolcar información y decepción:
- TEORÍA: Me citaron para una "vista" dos días después, supuestamente para tomarme declaración, haciéndome preguntas incómodas y menos incómodas pero para permitir que me explicase antes del juicio e investigar anteriormente un poco lo ocurrido.
REALIDAD: Sin avisar previamente me dijeron que no me iban a tomar declaración, sino que se iba a celebrar un juicio exprés, en una habitación muy pequeña, con la persona agresora (la que me había hecho sentir temor) literalmente en la silla de al lado. Por suerte, mi abogada consiguió que el juicio se celebrase en una sala más grande, con más espacio entre todos.
PRIMEROS INDICIOS DE QUE TODO IBA A IR premeditadamente (bajo mi opinión) MAL, visto a toro pasado. No querían escucharme, querían hacerlo rapidito y les importaba un carajo cómo pudiese sentirme yo ante las formas.
- TEORÍA: La persona que se siente víctima debería ser, cómo mínimo, bien tratada y escuchada.
REALIDAD: La jueza nos trató fatal desde el inicio del juicio tanto a mi abogada como a mí, gritándonos, mandándonos callar incluso cuando ella misma me había preguntado, cortándome cuando tenía más que decir al respecto de lo que estaba hablando. No entendí nada y mi ilusa mente pensó "Tranquila, son formas jurídicas, tienen que hablar así.". Pues no, resulta que la persona denunciada y su abogada en ningún momento recibieron ese mismo trato.
SEGUNDOS INDICIOS DE QUE TODO IBA A IR premeditadamente (bajo mi opinión) MAL.
- TEORÍA: Tenía una prueba de audio en la que se escuchaba la amenaza hasta tres veces. Dos mal y una bien porque se escuchaba de lejos y con lloros de un niño de por medio. REALIDAD: La jueza puso el audio en el móvil sin cascos ni nada, dos veces, concluyendo que ella no escuchaba lo que la otra persona decía pero sí lo que yo supuestamente le contestaba (digo "supuestamente" porque mintió, en ningún momento decía lo que ella dijo ni como ella lo expresó en la sala a viva voz). Cuando intenté corregirla respetuosamente con incredulidad, imagináos la crudeza con la que me contestó. TERCEROS INDICIOS DE QUE TODO IBA A IR premeditadamente (bajo mi opinión) MAL.
- TEORÍA: La denuncia iba por un hecho de tipo penal. Era una denuncia penal. En comisaría se me había aconsejado no aportar pruebas de otro tipo (aun teniéndolas) porque eso podía hacer pensar a la jueza que pretendía otros fines. (Tócate las narices ya solo por tener que renunciar a presentar pruebas que pueden justificar más todo, porque la jueza pueda decidir, injustificadamente, que pretendes otras cosas más allá de lo que pone expresamente en la denuncia. Para mí es querer escuchar solo una parte de la realidad, cuando todos sabemos que en estos casos los matices y cualquier prueba cuentan tremendamente.)
REALIDAD: La sentencia se hizo basada en argumentos de otro tipo (efectuados básicamente por la otra parte) que no eran para nada de tipo penal ni relacionados con la amenaza (que era lo que yo estaba denunciando).
CONCLUSIÓN DE UN JUICIO INJUSTO en el que premeditadamente (bajo mi opinión) se había decidido que no se me iba a dar la razón. No convenía.
- TEORÍA: En un juicio se debe hacer justicia y se debe amparar a la víctima.
REALIDAD: Nada de lo de la teoría se cumplió en mi caso (y lo digo con la boca bien grande porque, habrá una sentencia injusta que diga barbaridades y mentiras, pero yo sé lo que viví y cuál fue la verdad).
-TEORÍA: Aunque una jueza concluya que no se puede condenar a la persona agresora por una amenaza (para mí grave, para ella leve), considero que debería exponerse que no hay condena, pero basar la sentencia en verdades y en lo expuesto en las declaraciones. De hecho, mi denuncia no fue buscando condena, sino conocimiento y protección.
REALIDAD: La jueza mintió en la sentencia frase tras frase y descaradamente. Y puedo decirlo sin temor porque sigo teniendo, como mínimo, la prueba de audio en la que yo digo lo que digo y la otra persona dice lo que dice y que puede probar que en ningún momento digo lo que la jueza transcribe supuestamente literalmente de mis palabras. Muy fuerte. A parte de eso, destina muchas fuerzas en dejarme a mí (seguiré defendiendo que "la víctima", odiando a la vez tener que atribuir ese término a mi persona) como provocadora y otras ideas que desprende a través de la sentencia que por aquí no creo que deba explicitar pero con las que estoy completamente en desacuerdo. (Hacia el final escribo la explicación que se me ha dado por parte de los profesionales sobre todo este relato falso que se extrae de todo este proceso -y parece que tantos otros por lo que me ha ido llegando a oídos después-).
- TEORÍA: Tienes derecho a interponer un recurso para que alguien revise tu caso por si la jueza primera ha errado o ha podido no valorar bien alguna prueba.
REALIDAD: Contacté con varios buffets de abogados, de los más caros incluso, dispuesta a que se hiciese justicia aunque tuviese que pagar. Pues todos los buffets me dijeron lo mismo sin ponerse anteriormente de acuerdo entre ellos: "Por supuesto, pon el recurso para que conste que no estás de acuerdo en absoluto con la sentencia que se ha hecho, ahora bien, no vamos a coger el caso y hacerte pagar, siendo además caro, porque sabemos de sobras que un recurso de una sentencia absolutoria de una falta leve (así catalogaron en juzgados la denuncia) ni se la miran. La cogen, leen el tipo de sentencia que es y ni se miran el recurso ni las pruebas, suelen ratificar lo que el juez o la jueza anterior ha dicho y no desmerecer su criterio. Nos sabe mal, pero lo más seguro es que lo tiren a la papelera directamente." Eso me dijeron todos.
- TEORÍA: El recurso iba a salir desfavorable hacia mí, según lo que todos los profesionales me habían advertido, solo porque la anterior jueza había decidido catalogar así la sentencia basada en mentiras que ella hizo.
REALIDAD: Por supuesto, interpuse el recurso impotente y resignada pero decidida a hacerlo con o sin esperanzas y aunque fuese ya solo por dignidad. Aporté la misma prueba que en el juicio y una más, porque no me dejaron aportar todo lo que yo querría haber aportado viendo que la sentencia no se había basado en la amenaza en sí, sino en otros argumentos inventados y sin prueba alguna sobre en los que, en un inicio, en comisaría, me habían recomendado ni entrar por no mezclar temas. Pues bien, sin saber si alguien en juzgados llegó a mirarse el recurso, me dio la sensación de que no, que a nadie importó que se hubiese hecho injusticia, porque todo concluyó igual: desfavorable para mí, con los mismos prejuicios y argumentos que no podía ni podré comprender.
- EXPLICACIÓN DE LOS PROFESIONALES a la vergüenza de proceso judicial que considero que viví: "No te lo tomes como algo personal aunque leyendo la sentencia lo parezca. La jueza ha tenido que crear un relato injusto e hiriente hacia ti para que no puedas interponer otro juicio a raíz de este si lo hubiese concluído como favorable hacia ti. Lo ha considerado una falta leve y no quiere que le des más trabajo, vamos. Desde lo del Covid llevan trabajo acumulado en los juzgados y casos como el tuyo (supongo que se referían a sin sangre o sin moratones de por medio), los deshechan y quitan del medio."
La chica de "atención a la víctima" de los juzgados (que es lo mejor y lo único con sensibilidad que me llevo de mi experiencia allí) me dijo después que no entendía nada y que era una pena porque la mayoría de chicas que pasaban por un juicio con la jueza que me tocó o con la otra (la que la mosso d'esquadra calificó anteriormente como "la peor" y por el mote que popularmente ya tenía) salían llorando desconsoladas y con la misma sensación de injusticia con la que salí yo. Ella misma, tras haber vivido con impotencia en repetidas ocasiones esto, me facilitó varias ayudas y asesoramiento sobre algunos pasos posteriores a los que podía, más allá de la impotencia, acogerme, como desajogo más wue como cualquier otra cosa, eso sí.
La verdad, hubiese denunciado a la jueza de mi juicio sin dudarlo pero, sin embargo, adivinad: a ningún profesional le pareció buena idea y sí me lo desaconsejaron por completo asegurándome que nunca eso iba a resultar favorable a mí aun con pruebas de que hubiese, esta, mentido. Estupendo el blindaje de la señora, vaya. Y ahí sigue, ejerciendo con todo lo que ello conlleva. Meses después, me consta que ya existen grupos de mujeres que están reuniendo fuerzas, testimonios y apoyos para protestar contra un sistema judicial que, en temas de violencia de género al menos, tanto está errando bajo nuestro punto de vista y experiencia.
Aunque no consuela, se agradece que al menos algunos "profesionales de segunda" (diciéndolo con rintintín e ironía, por supuesto, refiriéndome al poco poder que tienen ante la posibilidad de revertir lo que saben que sucede en algunos juzgados cada día) te den explicaciones que pueden hacerte entender lo ocurrido... entender, que jamás comprender. Porque, sí, yo antes era de las que hubiese apoyado denunciar este tipo de actuaciones pero, ahora, dudo y no me atrevo a aconsejarlo. Estoy más unida que nunca al pensamiento de que pocas víctimas mueren o se libran de enloquecer para el desamparo real al que se ven expuestas y que no me extraña que algunas no denuncien. Como creo que eso es fatídico sí que OS PIDO, a quienes leáis esto, que:
1- Sigáis exigiendo que se haga justicia de verdad y que no haya violencia machista , o violencia a secas, desde dentro de los mismos juzgados, haciendo con ello doblemente víctimas a las víctimas.
2- Que no creáis nunca que los jueces y las juezas siempre hacen justicia (como quizás yo hubiese creído antes, al menos sobre temas de violencia de género en nuestro país en tiempos actuales). Por desconocimiento, se puede creer que la palabra de un/a magistrado/a va a misa porque se supone que ha escuchado todas las partes, considerado unas pruebas y tomando una decisión con todas las de la ley. Ahora he comprobado que a veces no se hace justicia, sino que, por conveniencia u otras variantes y sin ceñirse a la realidad, pueden sentenciar todo con un relato paralelo y bien atado (cosa en la que ya tienen práctica). Como un cuento en el que giras la tortilla justo en los puntos claves de la historia. También, ahora pero tras pasar la experiencia, he sabido que simplemente el trabajo acumulado, por ejemplo, puede servir como motivación a hacer algo así y, los niveles de gravedad, pueden acabar estableciéndose como que lo menos grave pase a carecer de gravedad si no es algo descarado. Me pregunto cuántas sentencias injustas estarán rondando por el mundo y personas que se las estén creyendo o a quienes, aunque duden, convenga creer porque les vaya bien como excusa para apoyar su relación con otros en lo allí redactado.
3- Que recordéis siempre que la violencia psicológica o a través de palabras o lenguaje no verbal también es violencia porque, aunque cueste demostrarla, aunque se intente demostrar, para algunos profesionales queda en la sombra como si no estuviese traspasando la vida de nadie. De la misma manera, a nada que haya un juicio injusto o pasado por el filtro machista, la salud mental de una mujer luchadora se ve mermada y la violencia psicológica la recibe así, también, desde el lugar al que la desesperación la ha llevado a pedir constancia oficial de su caso y soluciones.
No voy a nombrar a nadie en concreto aunque creo que no estaría de más pero, ¿sabéis qué? Los juzgados muchas veces te dejan con una sensación de desprotección y miedos añadidos que no sabes cómo puede tomarse una realidad que, pasada por su filtro y por sus mentiras y conclusiones falsas, no ha sido valorada como tal. A sabiendas de que esta es tan solo una historia personal y de las más flojas que en sociedad actualmente se pueden leer o escuchar, considero que poco juicio le hace demasiadas veces el nombre de "Justicia" al estamento que representa. Al final, pensamientos como asumir que el mundo no siempre es justo, que "allá cada uno con su consciencia" y que debes seguir tu vida con el viento a favor o en contra, es lo que a veces acaba arropando. Eso y, por supuesto, los que más te quieren y conocen. Esos a quienes les sobra el papel de pantomima para creerte, apoyarte y hacer que dejes ese clavo en el camino o en el cajón de "experiencias de mierdx en las que no basarte", deseando que sigas adelante y seas todo lo feliz que te mereces.