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jueves, 11 de julio de 2013

No importa dónde sino con quién

Mentira. ¡Claro que importa dónde! El dónde define el punto de partida, la estética, la intuición y el humor con el que nos embarcamos en el viaje. Aun así, lo cierto es que eso ocupa un porcentaje mínimo de importancia cuando nos disponemos a estar una temporada, larga o corta, en otro lugar al que estamos acostumbrados a ocupar. Si echamos la vista a alguno de los viajes que hayamos hecho, nos damos cuenta de que fuese lo esperado o no, te alucinase más o menos, lo que nuestra memoria más retiene y lo que hace que un viaje sea fabuloso son las experiencias que vivimos a lo largo de él. Gran parte de ello no lo genera ni  el paisaje, ni el tiempo, ni la arquitectura que envuelve el regalo, sino la gente con quien lo compartimos, aquellos con quiénes nos cruzamos, las costumbres y lo dispuestos que estemos a adaptarnos a cualquier situación que se nos presente, sea esta premeditada o imprevista.

Vamos al plan. Planear un viaje. Planear, planear, planear… algo saldrá mal. Te pasas medio mes planeando para que luego cualquier motivo lo haga imprevisible; lo que es lo verdaderamente excitante. Si algo tiene que ser un viaje es excitante. Planear el lugar es algo comprensible, informarse previamente, aconsejable, hacer una escaleta al minuto, nada recomendable. Desde luego, planearlo todo supone limitar las sorpresas, y eso es lo primero que sale mal, claro. Además, planear, a veces supone esperar  y, esperar, conlleva fácilmente a la decepción. El viaje lo provoca lo de dentro, tú, y en gran parte lo genera lo de fuera, lo demás, los demás.

Sea como sea, viaja y ensancha el alma. Debería ser un placer más concedido que ansiado. Viaja y odia no tener más dinero para hacerlo. Sea como sea, viaja y no quieras volver, vuelve y quiere esperar volver a volar. Viaja y cruza fronteras, las de tu mente las primeras. Viaja, descubre, reflexiona y que de alguna forma deje huella. Vuelve del viaje y siente ese abismo de querer más, de nunca tener suficiente y la plenitud de sentirte un poco más lleno. Viaja y conoce y date cuenta de cuántas cosas llegas a no conocer. Desea llegar a hacerlo e inventa el plan para ello sin necesidad de milimetrar cada paso que vayas a dar. Viaja a dónde puedas o quieras, pero empapándote de quienes te complementen, aporten o debas. Viaja y vive sintiéndote vivo. Viaja o vente a soñar conmigo.


Berlín'13 imprevisible y excitante. Sorprendente en cuanto al dónde y fabuloso por el con quién.

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