Páginas

Translator

lunes, 22 de abril de 2013

Sexo casual, sexo por cuidar



Estaremos de acuerdo en que el sexo es uno de los grandes placeres de la vida. Aun siendo sexo de principios del siglo XXI, lo es. ¿Por qué digo esto? En la época actual podemos gozar del sexo libremente de forma mucho más fácil que hace unos años, con más medios y sin tantos reparos aunque siempre existan algunos prejuicios y personas entrometidas. Vivimos una revolución sexual que casi podríamos calificar como “era sexual”, y no hablo de promiscuidad. Pero, de la misma manera que el sexo frecuentemente apacigua problemas, a la vez puede generar otros y, en ocasiones, o te paras a reflexionar sobre ellos o puedes acabar dejando de lado los valores de aquello que haces, llegando a automatizar el acto. Me refiero a que me da la sensación de que, demasiado a menudo, se cosifica el sexo y se promueve su inmediatez hasta el punto de desnaturalizar el erotismo. Y sí, eso me parece un problema.

En los últimos años, el sexo ha pasado a un primer plano bastante interesante e inquietante en las relaciones interpersonales. Generalizando, tenemos un mayor número de relaciones y, si ya no eso, nos acostamos con más personas que tiempo atrás. Eso en parte se debe a que, antes, la experimentación sexual no se veía de manera tan positiva y a que, actualmente, tenemos más posibilidades porque ya no vivimos en contextos limitados en cuanto a espacio físico, sino que hay muchos medios para conocer posibles compañías. Todo esto hace que la vida amorosa también haya variado y que cada vez sea más frecuente encontrar casos de reticencia al compromiso o en los que una relación pasa, rápidamente, a suponer una carga. Se crea un clima, pues, de cierta dependencia sexual pero absoluta independencia personal (lo cual no juzgo, simplemente expongo). Abundan las relaciones pasionales pero rápidas y luego nos dejamos atrás, quizás porque la mayor de nuestras pretensiones es básicamente la autorrealización. Para algunos, eso conlleva a la filosofía de “no dejar nada en el camino y coger todas las opciones”, experimentando al máximo sin renunciar a ninguna oportunidad, propuesta o tentación, sin “tener” que dar explicaciones. Para otros, simplemente se trata de no arriesgarse a fracasar en algo evitable que tampoco consideran necesario en ese momento dado de su vida. Otros, creen no dar con nadie que conjugue bien con ellos en el terreno amoroso, sin más.

Aunque la libertad sexual de exploración y experimentación suele considerarse saludable, esta dimensión sexual, por lo que comentaba antes, llega a crear también peligros asociados con la psicología de las personas en los que pueden crearse dependencias, adicciones o trastornos de la intimidad o identidad emocional. Por eso, como consejo, nos amemos o no nos amemos, al menos comuniquémonos e irá todo mucho más rodado y gratificante. No creo que esté mal disfrutar del sexo libremente y no quiero caer en considerar como catastrófica la mera autorrealización (si es con unos mínimos humanos), pero sí que me parece decepcionante oír hablar de cada vez más casos en los que las experiencias sexuales se convierten, ya no solo en algo común, sino en algo casi obligatorio con escasez de deseo, sensualidad o una atmósfera apropiada para sentirse satisfecho. ¿No creéis que es una pena? Pienso que el sexo indiferente, irreflexivo y meramente superficial no debería convertirse en el sexo predominante porque merecemos o necesitamos más para percibirlo como lo que es, como placer. Para eso, mejor pasar sequía.

Entonces, ¿existe alguna solución? No sé si es una solución o una alternativa interesante, pero desde luego no tener sexo casual o solo tenerlo cuando existe compromiso no me parece la solución ni tampoco algo natural ni más digno. Sin embargo, desde que el sexo es ‘tan fácil de conseguir’ y el romanticismo ha quedado en un plano más discreto (no por ello no existente, claro), quizás lo más sensato es buscar la buena compenetración, comunicación y armonía. Es decir, si tener pareja estable se ha convertido en algo difícil, secundario o, al menos no uno de los objetivos primordiales, aspirar a tener una relación de complicidad es, seguramente (junto a hacerlo cuando y con quien realmente quieras), lo más satisfactorio para no llegar a banalizar el sexo (y ya no solo el sexo). Esa complicidad no es que sea tan fácil de conseguir como de llegar a disfrutarla cuando se consigue, pero ya que hablamos de autorrealización, siempre será más pleno que el sexo gane en calidad, placer y deseo, ¿no?


(Reflexión/Adaptación de unos artículos de "El Confidencial")

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Incomunicación. Para mi, una de las más grandes lacras del ser humano. No puedo estar más de acuerdo en que las cosas, muy remarcando también el ámbito sexual, no podrían ir más rodadas si hubiera un poco de comunicación efectiva. Creo que aunque el sexo y la libertad sexual se hayan extendido, tan solo es la punta del iceberg. Debajo, está todo el tabú que el siglo XXI no quiere aceptar todavía, haciendo difícil la comunicación. Supongo, que en parte, se sigue viendo como algo demasiado privado, y de casa y matrimonio. Por desgracia, hay bastantes personas reticentes a hablar de ello abiertamente (más allá del: Sí tio, ayer me follé a esta, o a este, y no veas...), incluso dentro de una pareja. Y me parece bastante decepcionante a la vez que muy problemático a la no tan larga.

    El sexo es algo tan amplio en realidad... Empezando por esas miradas furtivas, sonrisas pícaras, roces fortuitos, algun gesto tontorrón, palabras (in)adecuadas en un momento oportuno, atracción y todas esas """pantomimas""" (así consideradas por los seres del inframundo) que hacen que esperes más para poder tener una complicidad extrema con alguien, creo que es un juego demasiado necesario para una armonía absoluta. Aunque tan solo es uno de los caminos hacia la armonía, creo que es uno de los buenos. Construir una casa con yeso y tochanas, empezando desde abajo, en vez de construirla con maderas desajustadas y una grandísima chimenea de paja.

    (Comentario a algunos puntos del texto que me han llamado algo más la atención).

    ResponderEliminar