No voy a pedir que confiéis en mí porque demostraría desconfianza. Tampoco voy a desconfiar si me contáis motivos por los que alguna vez fue mejor
desconfiar o consecuencia de algún caso concreto. Lo que sí que haré será
advertiros de que la desconfianza es, probablemente, el arma de defensa que más
desconfianza puede llegar a crear a su vez; así que la desconfianza nos aleja.
“Pero, espera, ¿es que nunca te has quemado "por poner la mano en el fuego" por algo y te has sentido inútil después? ¿Jamás te ha decepcionado el haber
confiado?” Pocos se salvan de lo primero, ¿no? Sin embargo, lo segundo creo que
no debería ser así; el problema, en cualquier caso, lo tiene la persona que traiciona, no la confiada. Lo decepcionante es acabar pagando con el
resto de ocasiones lo que en una te hirió. La desconfianza nos hace seres
fríos, calculadores, cerrados y más desconfiados aun. La confianza, por el
contrario, es un puente, más o menos seguro, que nos conduce a vivir nuevas
experiencias, a conocer desconocimiento… y eso es entre curioso e interesante.
Entonces, no hay duda de que hay que andarse con ojo, pero ¿desconfiar? ¡Desconfiar
es de cobardes!
Quizás creemos que adoptar una actitud menos receptiva de entrada nos protegerá y hará más fuertes de cara a asumir cualquier
batacazo que pueda venirnos dado. Nos creemos inmunes de palos cuando el mayor
contratiempo con el que nos topamos es que no nos permitamos conocer
situaciones que “pican a nuestra puerta” a diario o a personas que,
seguramente, tienen cosas que aportarnos… ya sea una buena historia, una buena
anécdota o simplemente un buen rato.
Si cada persona debe intentar ser su mejor desdoblamiento de entre la
cantidad de opciones que tenemos, ¿no creéis que de todas las palabras opuestas
(por ejemplo: confianza/desconfianza) deberíamos escoger la favorable aunque a
veces pueda ser arriesgado? Yo, personalmente, prefiero confiar. Simplemente no
veo en ello un lado tan sustancialmente malo como para preferir, desconfiar en
general ante lo conocido, y casi siempre ante lo desconocido, como si el mundo
conspirase, vaya.
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