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viernes, 5 de abril de 2013

¿Alguna vez has sido el “de la mesa” de al lado?


Si eres ese chico que está esperando a sus colegas en la terracita del bar café en mano, ese que ha decidido pasar una tarde bohemia en el césped más cercano, el que ha plantado su toalla en la arena de la playa bien en la orilla o el del banco de la facultad que se ha quedado hoy sin la pandilla, no sé a qué esperas ahí quieto y parado, las chicas tienen para ti un plan alternativo bastante interesante: ser el chico de al lado.

Esto consiste en que yo, por ejemplo, quedo con mis amigas una tarde para tomar algo; nada de encerrarse en casa. Llega el buen tiempo y hay que aprovechar el sol, lucir los primeros tirantes en el Antic Teatre o en algún lugar similar con terraza, bebida y eso sí, un buen rincón. Llegas tú, buscas sitio y tienes dónde elegir: la mesa más cercana entre barra y pareja o la otra, la de al lado nuestro en el rincón que de lejos huele a perversión… y obviamente escoges esa. Esta es tu tarde de suerte y, de rebote, aprenderás sobre más mujeres, con pose chulesca y estratégicamente acomodado, con tu mirada disimulada mientras tomas algo ahí sentado.

Quizás luego viene un amigo tuyo y se une a ti y, mientras comentáis los últimos proyectos o tu última adquisición, ponéis oreja porque nuestra charla capta vuestra atención. Al principio  os parece un poco pava: sumario-actualidad, anécdota de la semana y chicos, mucho chico y corazón y blablabla… pavadas, ¡báh! Nos levantamos a la barra, pedimos otra birra, nos dais el repaso de arriba abajo y oye ¡pues no estamos tan mal! Leemos vuestra mirada, nos echamos unas risas y vosotros os colocáis el paquete discretamente mientras levantáis la copa y le dais otro trago. Pretendemos picar, os pedimos unos filtros y tabaco de liar. Ya está, es nuestra tarde de chicas y la vuestra de chicos pero ya hay conexión que, como fondo de emisión, entre charla de unos y charla de otros, sutilmente se intentará colar. Sí, porque empieza la sección “Sex and the city”, vuestra favorita y probablemente la nuestra, no te vayas a pensar. Esa que, a parte de no tener desperdicio, es de tiempo imprevisible y tiene pinta de que va a durar y divertir y durar. Esa que no va a relatar tan solo fantasías (que también) sino que se basa en alguna que otra historia real. ¡Ahí querías tú llegar! Y no ha tardado tanto, tonto.

Si eres el chico de la mesa de al lado y quieres divertirte, aprender e incluso empalmar, no te pierdas el capítulo doble de hoy que empieza con la anécdota de una y continúa hablando de sexo oral. Nosotras, entre risa, pregunta y relato intentaremos captar vuestra historia algún que otro rato para convertirnos en las chicas de la mesa de al lado y, no sé si para sorprendernos, pero sí para intentar encantarnos de algo.

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