Páginas

Translator

martes, 31 de diciembre de 2024

Lo del balance del año y algunos deseos

Un año más pasa y otro llega. Este año no ha sido ni bueno, ni malo... no ha sido nada, sino que hemos sido en él... hemos hecho nuestro año con lo venido y con lo decidido. El otro día hablaba con mis amigas acerca de lo de hacer un balance final... y no veo dónde empieza y acaba ese final. Podría decir que este año ha sido una mierdx y no os mentiría, pero también podría decir que ha sido estupendo y tampoco estaría mintiendo. El balance final creo que, muchas veces, depende de hacia dónde decidimos inclinar más la balanza, seguramente incluso como arma de autoprotección. Me explico. 

Repasando fines de año anteriores me he fijado en que, hace un par de años, mi balance final fue que el año había tenido sus sombras pero que todo lo malo saca muchas cosas buenas y bla bla. Estaba fastidiada emocionalmente hablando y, sin embargo, mi balance final era un mensaje de fuerza. Necesitaba autoanimarme, autoconvencerme, no ser objetiva, creer en el cambio, en la resiliencia o en los milagros. Y mi balance era un "bueno, pero..." como una catedral. Me convenía hacerlo así y luego leerme e impulsarme y autoconvencerme. Yo, este año, tengo emociones encontradas que contrastan mucho. Vuelvo a sentirme yo, he disfrutado muchísimo de la maternidad con mi pequeño cuando la situación me lo ha permitido, de mi trabajo buscando cambios, de mis amigos volviendo a ellos y volviéndome a dejar querer. He vuelto a darle a mi familia el lugar que merecía en mí y ellos me han aportado con creces lo que necesitaba y lo que me quieren. Me lo he pasado bien, muy bien, y he tenido el placer de compartir días o vidas de personas muy bonitas. Eso entre muchas cosas que podría explicar y solo un tema espina que me ha llevado a momentos muy malos, sin duda de los más duros de mi vida hasta ahora. No voy a comentar más sobre este tema por aquí, solo a exponer su existencia y lo duro de tener que vivirlo y lo expongo para seguir explicando el tema del balance.

Este año, entonces, mi cabeza y mi corazón me piden que haga un balance bastante imparcial, equilibrado entre el bien y el mal. A veces, muchos momentos bonitos se ven eclipsados por uno malo y pesado. Y si no lo vale así en peso, nuestra mente nos lleva a hacerlo. A fin de cuentas somos humanos... las vivencias y los momentos alegres nos generan una emoción efímera y más o menos constante porque constantemente podemos encontrar belleza y alegría si entrenamos nuestra mente para ello. Sin embargo, lo triste y destructivo deja más poso... normalmente no lo escogemos, nos viene dado y encima nos lleva a tener que dedicarle un tiempo duro para gestionarlo. Lo triste y duro nos hace aprender (a veces cuando tocamos fondo) a cómo volver a valorar lo bueno y a cómo reinventar nuestro bienestar. Así que, con todo esto, vengo a decir que, como persona que me considero positiva, con confianza pero también confiada, este año siento que necesito hacer un balance bastante neutro dándole un peso mayor del que querría a lo malo. Sin querer devaluar todo lo bueno que he experimentado, necesito no restar importancia a eso malo, ni olvidarlo aunque queme para, teniéndolo presente, crecer y fortalecerme aun más. Es a eso a lo que me refería con que a veces las personas hacemos un balance escogido de una situación, o de un año entero, como síntoma de autoprotección, otorgándole un mayor peso de lo que seguramente merecería nuestra vida a uno de los lados, como ayuda para salir reforzados del año.

Del año que viene no espero nada porque, cuando mucho esperé, mucho tiempo perdí esperando. Por el año que viene siento ilusión de que la vida me sorprenda...es decir, de que mis decisiones, mis pasos y mis hazañas, junto a lo que me venga de fuera, generen paz en mi conciencia y satisfacción en el alma, atendiendo pero también atendiéndome. Al año que viene le pido mucho, sí, porque por pedir que no quede y porque merezco mucho bueno, igual que las personas a las que quiero. Que si el universo confabula, que lo haga favorable a mí y a los míos que, de aprovechar lo bueno, sabemos bastante. Que si algo tiene que afectarme, haya aprendido a que sea lo justo y necesario, lo que merezca llamar la atención, relativizando y destacando lo realmente importante sobre lo realmente impertinente. Deseo un "Hakuna Matata" grabado a fuego en el corazón de muchas personas y menos rabia añadida a este mundo crispado y cruel con demasiados. Qué importantes los detalles tontos y los pequeños placeres de la vida a la hora de salvarnos un poco, no sé si el año entero, pero sí día a día.

lunes, 23 de diciembre de 2024

Yaya, en mí serás eterna

Yaya, gracias por tanto y por estar siempre tan presente en mi vida. Hoy te daría las gracias hasta por las veces que me habías tirado la alpargata desde el otro lado de la mesa o por las que me habías dado con los anillos al responder pero, qué suerte a la vez saber que tampoco haría ya falta porque pude decírtelo todo en vida. Son tantos los momentos compartidos y tanto lo que el yayo y tú habéis hecho por "la mama", por K., por G., por mí y, en realidad, por todos a quienes habéis podido ayudar o dar cariño a vuestra manera, que cuesta despedirse de ti sin pena por mucho que sea ley de vida. Habéis sido unos abuelos muy cercanos, muy implicados, muy entregados e inevitablemente queridos con devoción. Me consuela saber que nos hemos querido y disfrutado mucho y que nos lo hemos podido demostrar... y eso, en parte, es mérito de lo que un día tú y los tuyos empezásteis a plantar. Eso ya no nos lo quita nadie. 

Mujer trabajadora donde las hubiese, movida, de carácter fuerte y de armas tomar. "La mama" decía el otro día que una de tus mayores ambiciones había sido mantener la familia unida y que podías estar orgullosa de haberlo conseguido. Sé que vas a continuar estando siempre muy presente, que te vamos a recordar mucho y que le voy a seguir hablando a tu biznieto de "la abuelita", esa que ahora piensa que se ha convertido en una estrellita pero que en realidad siempre una estrella fue porque, yaya, nadie era más marchosa en una fiestecita como tú... ni a nadie se le arreglaban tan rápidamente los males con un poquito de música como a ti... eso es así. En esas también te vamos a seguir recordando y vamos a brindar por ti.

Cuántos vasos rompiste por el camino pero cuánto ganchillo y costuras hiciste, creando y arreglando algunos otros descosidos y rotos a su vez. No sabes el orgullo que sentía por ti cuando me contabas historias de nuestros antepasados, que el trabajo del campo fue duro pero que estuviste al pie del cañón o que habías aprendido a escribir y a contar sola a base de necesidad por cobrar en la tienda. Me hacían gracia algunas anécdotas como la del niño que te robó el bocadillo, cuando hacías arroz porque a los demás nos gustaba y tú decías que lo detestabas pero comías como la que más o cuando cantabas la canción de "la moreneta" de tu época en Manresa (aunque para mí siempre serás la de "Julio Romero de Torres"). Admiraba tu cultura sobre el telar y esos conocimientos de ir curtiéndote en la vida. Recordaré siempre tu pelo pomposo de peluquería, tus coqueteríos básicos, tus cantos en las misas, tu manera de bailar, tu acentico y hasta tu forma de caminar... Me quedarán ya por siempre algunas dudas sobre temas de los que creo que preferías no hablar, seguramente porque tu generación fuese menos dramática que la mía pero con más tabúes y algo más del qué dirán.

Reconozco que, por mucho que ese lunes dieciséis, en concreto, con las Navidades a la vuelta de la esquina, la noticia me fue inesperada, venía sintiendo cómo te estabas apagando. Me encantó esa manera de describirlo el yayo al llegar y darle el primer abrazo contigo aun presente: "No ha sufrido, se ha apagado". Seguramente era tu momento exacto, en el que marchar llevándote un buen cargamento de recuerdos, tu también, todavía.

Qué días tan raros los de tu despedida, yaya, llenos de emociones encontradas: conmemorando tu vida, asumiendo tu muerte, compaginando tu ida, con responsabilidades de madre y del día a día, en unas semanas delicadas emocionalmente. Entre todo ese revuelo, sin embargo, creo que todos fuimos capaces de encontrar paz al final. Te dimos mimos y amor hasta que se te llevaron. Pude sentir el cambio de tu temperatura, de color y de aspecto, impresionarme pero percibir tu esencia presente hasta el último momento, naturalizando de alguna manera esa fragilidad humana. Comprobé que la gente que nos quiere, nos quiere de verdad porque somos de esas familias de corazón. Leí, yaya, te leí en el funeral algo que había escrito minutos antes, de forma improvisada pero, parece, que muy conscientemente y desde el alma en realidad. Y, por último, qué jotica cantada alrededor de ti tan llena de emoción... qué últimos momentos tan dignos y tan llenos de paz interior que de alguna manera te intentábamos transmitir... qué transcurso de tres días tan sentido pero calmado y de recordar incluso tu ida con cierto cariño.

Podría escribirte muchas cosas más y un sinfín de anécdotas y de momentos, pero acabaré ya diciéndote que, a parte de que tus croquetas seguirán siempre siendo las mejores del mundo, no podría haber tenido una mejor yaya. Gracias una vez más. Te querré siempre mucho.

lunes, 11 de noviembre de 2024

¿Se pasa rico soltera?

Por suerte, creo que el miedo a estar soltero/a ya no es tan común como las ganas de paz mental o de amor propio. Aun así creo que todavía no se ha superado. Los estereotipos sobre las personas solteras ("la vieja soltera amiga de los gatos" o "el viejo gordo friqui en el sofá", entre otros), la presión de "que se te pase el arroz" o la de que "debes de tener alguna tara", por ejemplo, aun siguen pegando fuerte. Igual que los de ver a personas solteras como una amenaza o llegar a ser incluso socialmente excluídas. O la de algunas mujeres pringando (una vez más) poniendo al soltero buenorro o rico como "codiciado" y a la soltera "como desesperada o suelta". Al final, moriremos de miedos y mataremos a prejuicios. Creo que con esos pretextos podemos encontrarnos con una base poco firme, con una exigencia menor de la que nos merecemos, con una conformidad nublada por el enamoramiento o por las ganas de enamorarnos y de que vaya bien y no tanto con la realidad de que esa relación nos vaya realmente bien ni esté ofreciendo los mínimos que necesitamos para estar en calma, para sentirlo positivo, para vivir en paralelo y para sumar. La soltería puede ser una decisión y debería normalizarse como algo igual de sano y válido que escoger iniciar o tener una relación... lo que también es una decisión al fin y al cabo. 

Ilusionarse debería basarse en evidencias y en ningún caso debería ser lo mismo que vivir de la ilusión. Creo que no hay peligro mayor en una relación que el de ir rebajando las espectativas y los mínimos de exigencia con el que cada uno sea capaz de vivir un amor en positivo y vivir de la ilusión de que, eso que empieza a restar, cambie. Intentar cambiar a alguien que actúa en conocimiento de que eso está generando malestar al otro, o a alguien interesado, egocéntrico o narcisista, por ejemplo, es un absurdo que puede llevar a perderse a una/o misma/o. No estoy en contra del "aguante" justificado en que las (dos) personas identifican una mala temporada por H o por B, en que hay un bache a superar pero a modo de equipo o en un mal momento en pareja como consecuencia de algo puntual. ¿Qué pareja nunca ha pasado por un tiempo emocionalmente extraño o inestable? Pero creo que la diferencia la marca la ilusión mutua por recuperar la chispa y de la capacidad de actuar para conseguirlo. La experiencia quiere decirme que, cuando solo una de las personas aguanta y se agarra a la ilusión y a la esperanza, todo se apaga e incluso uno se funde.

Al margen de eso, el otro día hablaba con un amigo sobre la soltería no especialmente deseada, de lo que a veces esta raspa o del sabor a injustícia o a frustración que puede generar. No obstante, como no elección pero sí realidad, supongo que se debe aceptar como situación no necesariamente permanente, disfrutar de las oportunidades que también ofrece y sentirlo como algo mejor que estar en una relación por estar, por aguantar o sin que sume. Admiro las relaciones que suman a quienes las viven y me encanta vivir en ellas mientras eso se da, más que estar soltera incluso, pero también admiro a las personas que optan por la soltería por elección, como salida de algo que resta, como estado de impass necesario o como estado que se da y del que poder disfrutar, sin más.

Ojalá la ilusión de enamorarnos y de sentir todo eso tan bonito que comporta querer y sentirse querido nunca (más) nos llevase a (es)coger por no estar solos/as, por rellenar carencias que antes debemos trabajar con nosotros/as mismos/as o por miedos estereotipados, por ganas de procreación o por necesidad de tener alguien que sirva como cuidador/a o calmante a la ansiedad crónica. Ojalá tampoco estuviese de más, antes de escoger o aceptar estar en pareja, pensar un poco cómo y cuánto creemos estar dispuestos a apostar, a ofrecer y/o a compartir, en si estamos dispuestos o preparados para comunicar, para hacer equipo, para tolerar, para amar y para pensar desde el amor y no tanto desde el miedo o desde el egoísmo. Por lo demás y desde cierta consciencia o estado vital, tampoco creo que el miedo a que una relación no vaya a salir bien tenga que frenar las ganas de (dos) personas que quieren amarse, por supuesto. Así como tampoco creo que un final y un volver a estra soltero/a tenga por qué derivarse de una tragedia o "por alguna tara en alguien" ya que existen muchísimas casuísticas. 

Se suele decir, se puede escribir y se llegan a hacer canciones sobre ello: en cualquier tipo de amor, si el amor no suma, por algún lado (propio o ajeno), deja de ser el amor que queremos o que merecemos. Entonces, tanto para valorar lo que se tiene como para salir de ello, "se pasa rico soltera" debería valorarse como opción y en ningún caso criticar la soltería como un estado necesariamente peor.

domingo, 3 de noviembre de 2024

La compañía viajera

Hay muchos lugares por visitar en la vida pero también algunos que dan vida. Hay caminos disfrutones y destinos que compensan algunos caminos pero, al final, suele ser la compañía la que deja la huella. Hay compañías de aventuras que las comparten a nuestro lado aportando calor, color y experiencia y otras que viajan en ellas en nuestra cabeza inspirando añoranza, deseo o fortaleza. El caso es que siempre se viaja acompañado/a y que, sabiéndolo o no, también uno mismo es acompañante a la vez que se hace a sí mismo/a compañía.

miércoles, 30 de octubre de 2024

El lugar correcto, desde el miedo, con ganas

Hoy he leído "En el lugar correcto no da miedo, dan ganas." y llevo horas en mi cabeza poniéndole peros y estando de acuerdo a la vez. Y es que creo que la confianza en ponerle ganas va antes que descubrir que ese lugar es el correcto. Y entonces, habiéndole puesto ganas y descubriendo el lugar correcto, supongo que es cuando siguen dando ganas de quedarse en ese lugar y de ponerle aun más ganas.

Mientras tanto, de camino al lugar correcto, perdemos por el camino algún lugar correcto. Y otras veces, de camino al lugar correcto, ¿quién no se ha cruzado con algún demonio andante suelto? Y es ahí, justo a raíz de ese encuentro desgraciado pero más común de lo que debería ser permisible, donde algunos/as deciden seguir jugándosela a encontrarlo todo o invertir en la nada (o en lo peor), o bien a congelarse y a pedirle a la virgencita "que me quede como estoy", sin riesgos pero sin triunfos tampoco.

Visto lo visto, me parece lógica cualquier opción, aunque también una pena. Cuando entra ese temor de la duda que se empeña en aplacar la confianza en apostar, la diferencia principal creo que está en el recorrido ya hecho y en el momento vital, en estar, por todo o pese a todo ello, más pasional o más racional. Con más riesgo lo primero, pero también con más verdad. Con menos riesgo lo segundo, pero también con menos impacto emocional.

Ahora bien, teniendo en cuenta que este texto no habla de lugares literalmente como sitios, sino como personas, ¿acaso esos lugares se quedan aguardando e inmóviles o también siguen andando en busca de otro lugar con quien se abra mútuamente la puerta? Entonces, entiendo que si sientes que puedes ser un lugar correcto, no queda otra que apostar y morir en el intento o al fin llegar a ese lugar-hogar. Y, por favor, quien sienta que todavía no está preparado a modo de lugar correcto, que se construya y arregle antes para hacer el camino menos temeroso y más hermoso a los demás.

lunes, 28 de octubre de 2024

Sobre dar y recibir

Sí he cambiado. Y creo que este cambio tenía bastante de necesario. Es sabido que detrás de toda experiencia hay aprendizajes y seguramente la edad sea un factor más determinante de lo que solíamos creer hace unos años. Mi cambio va relacionado con dar y recibir, con relativizar lo que me parece importante en base a lo que siente mi corazón... sin idealizar, asumiendo como recibido justamente eso que se me da, siendo más justa conmigo misma. Siento que tengo y que pongo la misma ilusión que siempre, pero ahora discirniendo mejor: dándole a la fantasía su espacio, al deseo el suyo también e identificando mejor la realidad. Lo que es, es, y lo que parece que es o que puede ser, no es. Quizás será, pero quizás no, y por cruda que sea, esa también es una opción y no es mi batalla, en todo caso lo es de dos.

Soy consciente de estar más ausente de lo que me gustaría para algunas personas, pero sé que esas mismas justamente son las que estarán ahí siempre porque no se enamoraron de lo que les daba o de los beneficios que sacaban de ello, sino de mi esencia. A la vez pienso que, en algunos casos, tan ausente estoy yo para algunas personas como ellas para mí. Cuando no haces sobreesfuerzos por mantener relaciones se abren muchas pérdidas, pero también ganancias sinceras. Hay algo que no soporto y con lo que que me he encontrado durante este tiempo una vez: que la costumbre de haber estado mucho tantas veces, incluso anteponiendo los propios deseos, haga que, cuando se falta o se sigue lo que una siente o necesita, se utilice como si se fallase más que personas que han ido "fallando" desde el principio. ¿Perdona? 

Nunca se es tarde para quererse bien o mejor. El caso es que ahora, más que nunca hasta ahora, creo en eso de que lo que se quiere o se desea se busca para intentar que se dé. Pero se busca por parte de todos. De nada sirve correr tras algo o alguien si eso o esa persona sigue corriendo en su propio eje, sin girarlo para reunirse contigo. De todas formas, tampoco creo que el inmovilismo sea una opción. Por eso, creo que siempre que se desea algo hay que enseñar la patita y apostar por ello con ganas pero, si en el otro lado no hay indicios de interés o hay cierta frialdad, creo que una retirada o el freno de mano a tiempo, puede ser un acierto.

sábado, 19 de octubre de 2024

Matar tiempo aportando amor en vida

Tengo un primo que no es mi primo pero para mí como si lo fuese y al cual no me arrimo pero sí admiro. Desde el primer día en el que nos conocimos conectamos en humor tonto, en ganas de vida y creo que en emotividad o forma de sentir. Os cuento, porque viene a cuento del final de este texto, que hace un tiempo murió nuestra prima, la de verdad, una de las primas que realmente tenemos en común. 

Hace algunos días, varias semanas y ya algún mes, Javi, de Zaragoza, mi primo-no-primo-pero-más-primo-que-nadie (en sentido familiar), me recordó por enésima vez por qué unos 15 años después desde que nos conocimos (si no son más), con bastantes mensajes postadolescentes de Messenger a las espaldas pero menos conversaciones en la vida adulta y aun menos ratos compartidos en persona, es alguien tan especial para mí... y es porque él siempre fue así:

Cogió el teléfono, me llamó y me dijo que me quería; que solo quería recordarme eso porque le parecía que poco se decía para lo mucho bien que hace, porque era verdad y esa era otra forma de demostrarlo y porque me lo merecía. ¿No es, acaso, algo bastante singular en la sociedad actual? Él, siempre ha sido así, conmigo y con los abrazos que hablan solos que siempre le he visto dar a quienes quiere. Creo que muy limpia tiene que tenerse el alma para ser tan generoso y expresar a corazón abierto y sin filtro, así como limpia debería ser la mente de quien lo recibe, apreciando el significado que tiene y que justamente pretende tener. En este mundo de tramas, a veces sospechamos de lo puro y, aunque no abunda, por suerte lo hay, lo aseguro.

Y bien, así es mi primo-en-algun-sentido-primo, alguien con una forma de querer demostrando muy bonita, que siempre, desde hace años y repitiéndose en el tiempo, hace que recuerde lo medicina que pueden ser algunas palabras o frases simples, reafirmar que nunca estará solo un corazón que ocupa un lugar en otro corazón y que todos merecemos recibir valor y amor a menudo, empezando por el nuestro propio. Hoy quería dedicarle este texto por tantos otros que ha leído y ha valorado ya solo porque salían del corazón, por arropar siempre tan bien a los que quiere sin esperar más allá que lo justo a cambio y por la valentía de ser puro y afectivo decidiendo matar tiempo en aportar amor en vida.

domingo, 1 de septiembre de 2024

No deja de ser septiembre, aunque no es otro septiembre cualquiera.

Hoy, estoy escribiendo esto ayer, de hecho, porque el ser humano tiende a avanzar qué será del mañana y mi cabeza ha previsto que hoy no sería un día en el que fuese a querer expresar con boli o teclas, sino solo vivir, sentir, superar la nostalgia, querer quedarme con lo bueno, querer ver cosas con esperanza incluso en lo que ahora causa cierta incredulidad y querer poner una barrera a las emociones adversas. Septiembre tengo que empezarlo bien porque, a finales de agosto me causa tanta repulsión y a finales de mes tanta pereza que, al menos el dia 1, me obligo a pensarlo en positivo.

Estos días afronto algunos cambios y confieso que, de entrada, cojo con poca ilusión ninguno de los que tengo constancia. Los que me conocéis sabéis que eso es muy raro en mí y, aunque conozca y justifique de sobras las razones, voy a tener que motivarme acogiéndome a cualquier excusa o sorpresa que se interponga por el camino porque, las responsabilidades, lo que tienen es que no te dan opción: o las coges con más ánimo o con menos, pero las coges. Así que, sin duda, esa actitud va a tener que cambiar ya y a contrarreloj. Y eso es así porque creo mucho en que, ante casi cualquier experiencia, la actitud es básica para cómo vaya a poder resumirse luego todo. Todo o casi todo depende de la actitud con la que se mire ese todo.

Aunque este año, al menos hoy, no salga de mí dedicarle unas líneas de amor e ilusión al inicio de septiembre, sí que le voy a agradecer a esas semanas del verano, que tanto me han recargado en positivo, que hayan supuesto justamente eso que necesitaba de ellas: simpleza, paréntesis, refugio, respiro, identidad, alegría, diversión, cariño, energía y bienestar. Sin duda, venir de haber vivido eso, no ayuda a querer afrontar rutinas y cambios porque ha sido demasiado guay pero sí que, en el día a día, promueve la motivación y la ilusión de, tras todo el curso, o incluso en algunos instantes a lo largo de él, volver a encontrarse con esas sensaciones. Seguro que así acaba siendo.

Y, si hoy estoy en off y mi plan de reflexión es quedarme estirada en el suelo un buen rato o tantas horas como haga falta porque así me lo pide el cuerpo, voy a verlo como un privilegio porque sé que, mañana, a estas mismas horas, con más o menos ganas iniciales, todo será bien distinto e intenso y que no parará hasta dentro de varios/largos meses. Y, nada, ya nos encargaremos de vivir y de vivirlo lo mejor posible y que sepamos. Así que, por último y a modo de reto que creo aprendido, para llevar mejor lo de dentro, hacer focus en lo importante y economizar energía: o lo que venga a lo largo del curso de fuera vale la pena y/o suma o mejor tener presente que, "lo que no es mío, mejor que se lo lleve el río." Buen curso escolar a todos/as y a por todos los retos que se crucen en él.

¡Buen inicio de curso a todos/as, en especial a los/as maestros/as y a mi hijo! :)

La vida, con arte

Aprender a interpretar un Miró, reproducir obras a su manera, ver su primera película de Meliés, inventar historias a través de un cuadro, analizar emociones en una escultura, adivinar en qué obra se esconde X personaje, decir qué vemos o qué están haciendo en una obra en concreto, expresar si nos gusta o no aquello que vemos o qué nos parece aquello que ocurre en una obra en sí, hablar de materiales con los que hacer arte, descubrir el trencadís, els vitralls, etc... Si algo me ha enseñado mi paso por la escuela y el contacto tan estrecho con el arte (y con este museo en concreto) que me ha facilitado, es la importancia de permitir a los/as niños/as tener contacto con arte en todas sus formas. 

Llevo a mi hijo a museos, a espectáculos y a conciertos desde sus pocos meses de vida y no aspiro a que recuerde lo visto hasta ahora ni sé si en un futuro le gustará el arte o no o en qué forma. He sido criticada por hacerlo a la vez que admirada por lo mismo. La verdad, no aspiro a que me cuelguen ninguna medalla a la mejor madre ni a la más cultureta pero, lo que sí que tengo claro, habiéndolo experimentado, es que le sumará. Haga lo que haga y sea lo que sea en un futuro, creo firmemente que todo esto le empapará de algo bueno y que va alimentando de alguna manera su subconsciente y aportando algunas riquezas a su aprendizaje. 

No sé si aprenderá más o menos de arte (seguro que algo más que no llevándole a ninguno de estos sitios) pero, desde luego, el contacto con el arte no solo muestra cuestiones estéticas, sino que ayuda en cuestiones directa o indirectamente relacionadas como: el desarrollo del lenguaje, la capacidad de análisis y de argumentación, el ritmo, la expresión, la interpretación, la creatividad, la apertura de ideas y de mente, la tolerancia y la curiosidad, entre otros. Sin duda, yo solo le veo cosas positivas a parte de que, con un acercamiento en edades bien tempranas, mi experiencia ha sido la de promover que desde bien pequeñitos sientan interés o tengan la capacidad de sentirse a gusto en entornos así, que incluso lo pidan, que sean capaces de aguantar espectáculos (entre otros) de larga duración concentrados/as, etc...

Mi experiencia también ha sido la de que, hasta el momento (siendo mi hijo tan pequeño hasta ahora), ir interactuando con él, explicándole cositas, preguntándole otras, dirigiendo su atención hacia algún ou to en concreto (dependiendo de su momento evolutivo), etc., ha ayudado a despertar ese interés y a mantener esa concentración de la que hablaba antes. Así que, en general, os recomendaría que intentáseis empatizar con esas personas que interactúan con niños/as pequeños/as en contextos así... siempre teniendo en cuenta que esos/as adultos/as estén haciéndolo de la forma más respetuosa posible y evitando molestar, claro. De hecho, ese mismo es otro aprendizaje para los peques.

sábado, 31 de agosto de 2024

Lo que no te mata te hace más fuerte, dicen.

No lo puedo evitar, colapso emocionalmente cada vez que te vas, que se te llevan. La casa me come, los miedos resurgen, me abruman las sombras y solo pienso en que pase rápido el tiempo hasta volver a verte y estar contigo. Soy tan feliz cuando estás conmigo y te veo tan feliz cuando estás conmigo que nada puede compararse a ello. Lo sé, está todo muy reciente y hoy, justamente, empiezo la custodia compartida tuya, pero siempre pienso en si realmente esto es superable alguna vez para una madre (al menos para una madre como yo). Siempre creo que no, al menos por ahora. Ese "em faltarás" que me dices tan a menudo cuando te explico que van a venir a buscarte, me da la vida, a la vez que me mata. Siento esto una desgracia a la vez que la suerte más increíble del mundo por tenerte. Espero que lo entiendas cuando de mayor me leas y que entiendas que se me pueden pasar muchos pensamientos feos o negativos por la cabeza... por suerte, tenerte a ti acaba siendo lo que acaba concluyendo que toda esa basura emocional tiene un sentido y que tenerte en la vida, haya tocado asumir las consecuencias que haya tocado asumir, es lo más bonito del mundo.

Cuando vuelves, a veces dices cosas extrañas y otras feas e intento reconducirlo. Ese es mi mayor miedo, de hecho. Por nada del mundo me gustaría que alguien te metiese mierdx en la cabeza, te quisiese poner en contra de mí o de nuestra gente bonita que nos rodea, de nuestro entorno, de nuestros lugares o de tu belleza y bondad tan puras. Me da mucho miedo porque yo tuve que huir de ese tipo de intenciones (entre otras) y sé de primera mano lo poderosa que puede ser la manipulación. Siempre acabo tirando de esperanza y convenciéndome de que, al final, la verdad, lo bueno y lo puro vencen, aunque últimamente en el mundo adulto y en el terreno judicial eso no haya sido así. Ahora mismo estoy muy incrédula cuanto a que la bondad acabe triunfando porque así se me está demostrando a nivel oficial, pero a nivel extraoficial, pese a ese sentimiento de desamparo, sigo apostando all in a que así debe acabar siendo. En este punto, quiero agradecer infinitamente a tu yaya y a tu tío que me estén sosteniendo día tras día, duda tras duda, inseguridad tras inseguridad. Ellos, desde fuera, saben que lo estoy haciendo bien o lo mejor que puedo y a mí, desde dentro, aunque también me resuene bien cómo voy gestionando todo, también todo se me acaba empañando de ese halo de inseguridad que se fue tatuando en mí y que ahora me está costando retirar. No obstante, te diré que, pese a esa sensación de desamparo y de desprotección y de nunca sentirme segura por lo que viene por la otra parte ni sentir que tu estás tan preservado y considerado como creo que deberías estar, prometo que voy a hacer todo lo posible porque salgas adelante lo más feliz, sano, libre, educado y querido posible, entre otros. Pese a que me siento un tanto débil respecto a este tema, la fuerza me sale sola cuando se trata de luchar por ti y por conseguir que seas feliz desde bases sanas, con corazón y con conciencia. 

Ahora vamos a vernos una semana sí y una semana no y voy a intentar hacer todo lo posible por ir normalizándolo e ir haciendo que tú te sientas bien con ello. Porque verte bien a ti, me salva a mí y creo firmemente que, estar bien yo, te hace bien a ti. Por eso llegué también a esta situación, por intentar salvarnos de lo que considero que estaba siendo y hubiese sido peor. Algún día sé que hablaremos de todo porque tendrás muchas preguntas e inquietudes respecto a muchas cosas... y, ahí estaré yo, desde el amor, explicándote por qué consideré que, esta consecuencia de estar separados la mitad del tiempo podía ser mejor que la de estar juntos cada día como lo estábamos en su momento. Y espero que si lo hablamos lo entiendas o lo juzgues desde la empatía que puedas porque, créeme que esto de estar separados me parte el alma cada vez que sucede y que nunca hubiese llegado a tomar decisiones que me fuesen a llevar a esto si no hubiese sido por buscar algo mejor para los dos, para que nuestro tiempo compartido fuese mucho mejor y en positivo y para huir de negatividad y restricciones absurdas y demasiado dañinas. Esto es demasiado duro pero tú me transmites tanta energía y me inspiras tanto amor que tengo que poder llevarlo mejor, para generarte la mayor paz respecto a la situación que te está tocando vivir, para que sientas que esto es tan normal como otras a/normalidades y que en la vida hay cosas buenas y cosas malas o más fáciles o más difíciles en cualquiera de esas situaciones. Ni la nuestra es la peor (aunque yo misma, en primera persona, a veces lo viva tan mal) ni la mejor... pero sí la historia que nos hará más fuertes en algún sentido y, espero, la que nos enseñará justamente aquello que debíanos aprender y a querernos más fuerte y mejor aun si cabe. T'estimo, te quiero, I globus :)

martes, 13 de agosto de 2024

Como en mi pueblo, pero en Molinos

Me voy de aquí un día de agosto de lluvia intensa provocada por una de esas tormentas que te relajan y activan tu dopamina a la vez. Me voy, aun, recordando también la tormenta de ayer en la plaza, por donde el tiempo a veces no pasa y donde vas siempre que no sabes qué hacer o que te quieres encontrar con alguien, porque ahí siempre se resumen y se resuelven las mejores cosas del día o de la vida. Me voy de este lugar que existe aunque esté en Teruel y por donde he paseado mi alegría estos cinco días porque, aunque viniese para cuatro, alargar esta experiencia fue justo y necesario. Me voy sabiendo que, por bonito que sea este pueblo y todo lo que me haya llegado a gustar, una vez más no es el lugar, sino quien te acoge. Y sobre eso estoy algo alucinada. 

Desde que llegué me sentí ubicada y bastante en casa. Quizás soy de confianzas rápidas y de trato natural y eso sea una ventaja, pero tengo comprobado que eso solo encaja si te lo ofrecen por igual. Me voy con la sensación de ser un poco de aquí aunque no sepa ni si voy a volver, pero he conectado con el lugar, con la personalidad y el corazón de las personas con las que más he compartido y siento que he sabido disfrutar de cada rincón que he conocido. Puedo decir que he sido feliz en Molinos. Me voy pensando en que no me ha hecho falta ni avión, ni costa, ni más de medio día de bus en total, para tener la sensación de verano sensacional. El pueblo es genial y ya venía diciéndolo desde que estuve hace unos días en el mío pero, ir a otro al que te invitan, sin presiones, ni relaciones establecidas, pero con personas que te motivan, deja huella y sabe similar.

En Molinos he visitado las grutas y el hombre de la ruta me hizo reír mogollón, "excursioné" hasta el Salto del Pozo donde había poco agua y sí que algún que otro zarzal (que casi me como), paisajes bonitos, ruidos de animalicos, moscas y naturaleza del Maestrazgo por lo menos de la era neandertal. Fui a la piscina que, a las cuatro de la tarde, con un cafelito largo de leche y encruzados compartidos, aquel sauce y las típicas casas de pueblo alrededor, hizo que lo que más apuro me diese fuese que de tanto hacer el muerto sobre el agua por relax alguien pensase que de verdad lo fuese a estar. Hice una barbacoa chula bajo las estrellas en la huerta que acabó en la casa del mejor DJ de la comarca, durmiéndome con trance de fondo y obteniendo de recuerdo una buena estampa. En Molinos no vi molinos pero sí hice una ruta turística y la vuelta de San Jorge aunque pase por el arco de San Roque. Conocí arte, algún truco tecnológico, dormí en compañía, trasnoché, bebí un poco y algo más pero nada que temer o que alarmar, descubrí el presco, pasé poco fresco, vi perseidas, pedí deseos, se cumplieron deseos, vi llover con emoción, olí a lluvia en el pueblo como olor indescriptible y me mojé mientras llovía porque así me apetecía. El último día fui con los mejores al pantano, que es la playa de secano, en un coche volador con alerón, jamón y fuet en su interior y cierto, ya, amor. Y sí, en Molinos también bebí agua varias veces de la fuente del pueblo y quizás eso me haya embrujado y sea eso lo que haya contribuido a que Molinos me haya cautivado.

Que Adri es el mejor, ya lo sabía; que sus padres hayan sido mejores anfitriones aun de lo que sospechaba conmigo, me hace sentir muy afortunada; que la cuadrilla de Rute haya conquistado un rinconcito de mi corazón, ha sido "revolusiooooon"... y pura risa, seguramente de lo que más ha abundado estos días. Ikewa se llama así porque "qué guai" que naciese y su trato en general. Lara fue bondad y compañera de risas femenina en la terraza del bar, de esas que se ríen y comparten mirada hacia arriba a la vez cuando algún brutico dice alguna barbaridad. "Demian", que se escribe Damián pero solo por algo episcopal, fue acento "gaítano" que nunca va a cambiar, chistes, experiencia y cercanía. La camarera del pelo naranja y la de las piscinas fueron cariñosas conmigo y lo quiero recordar. David nos robó estrellas aunque compartió buenos ratillos y Gabi me inspiraba esa esencia característica y de verdad rural. Laia fue mi bonita casualidad (y mira que en este pueblo hubo unas cuantas) y me debe más de media historia de su vida que seguro que podemos retomar. 

Y, en el grupo de los mejores de estos días, sin a los otros menospreciar: Amado hizo honor a su nombre porque se lo gana a pulso ya solo con su forma de ser. Bondad, pasión y buenrollismo relleno de paz. Mikel (o MMM.co), el chico de las mil y una historias, conquista el corazón con su intensidad de hacer y de sentir acompañada con una gracia de otro mundo y una verborrea espontánea y necesaria descomunal. Los yayos de Adri puro amor y entrañabilidad y, Fina y Javi, entre otras cosas, comida rica (pongo esto porque creo que leerlo les haría entrar la risa), mucha amabilidad y también generosidad. Y, para acabar y por no enrollarme demasiado: mi polito bonito de mi "corassón" es todo lo que ya sabía e intuía más lo que calla y yo ya no callo tanto, más todo lo buenísimo que se merece, más un extra más si cabe de mi corazón y de amor. Gracias infinitas por haberme acogido en ese territorio tuyo tan personal, con esa generosidad y esa confianza. Me lo he pasado genial y esto quedará en mi recuerdo como una escapada disfrutona pero no cualquiera, porque el bienestar ha sido máximo y la conexión muy especial.

sábado, 3 de agosto de 2024

Veraneos de pueblo, en mi pueblo

No sabe a vacaciones reales si no se viene... si no se vive. Bajas del coche y huele a casa mirando a cualquiera de sus casas. Ese lugar donde en tus veranos has sido tan feliz y de donde llevas tantas historias escritas en tu corazón y tantas personas inscritas en él que inspira raíces, verdad y mucha mucha intensidad. Creo que mi energía aquí vibra en otra frecuencia situada entre la paz, la diversión, la verdadera sensación de tiempo libre y la necesidad de exprimir ese tiempo a la vez... ese que parece que aquí corra más lento, donde realmente se acaba escapando en cuatro días pero que, por su aprovechamiento, queda en el recuerdo como un transcurso de mil años o mil vidas. 

Muchas veces he comparado los veranos aquí como una especie de Gran Hermano en que, lo aquí vivido, aquí se queda, pero en el que las relaciones interpersonales son lo que realmente cuentan. Pueden ser buenas o no tanto: se critica, se ama, se ríe, se bebe, se llora o se baila o se extraña... pero con un extra de pasión añadida y raramente solo/a, de la mano de alguien de tu peña o de cualquier otra generación. Aquí todos somos importantes para la historia que luego recordaremos porque, cuando se sale de esta burbuja vacacional, suelen reinar el cariño y las ganas de volver haya pasado lo que haya pasado. Al menos, así lo he vivido hasta ahora yo.

Aquí, siempre traigo cosas para hacer, libros por leer o faena por planificar... y me voy sin haber hecho nada de ello. Porque, aquí, el cuerpo te pide calle, Ambar, conversaciones, simplemente vernos y juntarnos, sonrisicas y algunos abrazos... y orquestas y charangas también, ¡claro! Lo de siempre con los de siempre aunque todo haya ido cambiando, pero con la intuición de que hay cosas, más místicas que físicas, que nunca van a cambiar. Y a los que vienen nuevos, bienvenidos sean, a las generaciones que crecen y de un verano a otro no reconozco, un: "¿Y tú de quién eres?" y, a los que se van, un brindis o, si siguen vivos, bombardeo de fotos y de amor para que al verano siguiente no falten.

Aquí todo queda reducido a unas pocas calles, secretos a voces, cuatro posibilidades y media a todo, al Pascual o al Zamacén, en la plaza o en el cantón, holas y hasta luegos, te pico o nos vemos directamente allí, querer estirar vermuts y noches y el dobladillo de la panaderia o el bocadillo de jamoncico como broche. Y, al coger de regreso a la ciudad el coche, sabes que te espera la vuelta al trabajo o, si no eso, algo menos humano y más impersonal muchas veces. Vives un pequeño duelo con una incerteza por delante que se hace, en ocasiones, un poco pesada durante el viaje y hasta tu llegada. Y ya está, después llegas a tu destino y todo se normaliza de nuevo, retorno a tus rutinas y el echar de menos el pueblo se relativiza... hasta que vuelves y te preguntas: ¿Por qué he venido tan poco este año? ¿Me escapo un puente de estos allá? Y te prometes recordarte el ir volviendo cuando sea, pero siempre.

martes, 23 de julio de 2024

Efímero pero resucitante

De repente revives. Depués de mucho tiempo dormida, después de bastante tiempo bloqueada, después de demasiado tiempo de agotamiento mental, de abuso psicológico, de una benevolencia casi inagotable en un punto de jaque constante y de llegar a sentir injusticia sin piedad... te cansas, te rompes y te agotas. "Merezco mucho más y mejor", piensas y deseas. Y ahí te quedas, con ese pensamiento en standby que te alienta y quema a la par. Intentas buscar la calma en cada resquicio porque de eso quieres vivir... apartando incluso de tu ecuación vital la pasión y/o el amor y esas sensaciones que tanto te cautivaban... pese a que sepas que en el fondo y, por desalentada, floja y desconfiada que te sientas, sigues siendo aquella misma que fuiste y que te mueres de ganas de volver a ser. Sabes que volverá a ser; solo es cuestión de un poco de tiempo, de recomponerse, de reafirmarse y de volver a pisar fuerte.

Y sucede. Después de ese tiempo que justamente necesitabas para reconocerte, empieza lento... algún encuentro... despertar las ganas... disfrutar la vida. La vida que te dice de nuevo que igual que no hay negro sin blanco, tampoco parece haber malo sin bueno o mal que dure cien años. De repente, resucitas ese lado de ti que parecía dormido, sin esperarlo y casi sin quererlo. Y de repente también, hay un encuentro que te pega fuerte, que te cala adentro. Así, de repente, tu mismo cuerpo y las ganas de tu mente por conectar con "energía renovante", te llevan a buscar y a vivir unas de las horas seguramente menos esperadas pero más regeneradoras e inequívocamente confusas de tus nuevos inicios. Algo fuera de serie, no tanto por potencia, que también, como por profundidad... eso que más cala. Un milagro compartido en el que encaja tu cuerpo pero aun más tu alma; en el que le pones ganas pero en que el dejarse llevar gana; en el que se fusionan corazones solitarios convirtiéndose, de forma inexplicablemente fácil, en confianza, en sentirse haberse conocido desde antes aunque sea la primera vez, en hogar anhelado efímero donde normalizar el quererse quedar. Un rato de compartirse y toda una velada de complacerse y de hacerse bien, de música y contacto que se acaba encontrando antes de buscarse. De buena vibra, de buena onda, de buena energía, de bueno y rico todo. De confusión al cerrar la puerta y dejar todo atrás, porque del recuerdo no se vive, "se nostalgia".

No lo podía evitar, hacía mucho tiempo que no sentía mucho ni aguantaba nada pero, esa vez, tenía ganas de más. ¿El gran problema? No saber ni cómo ni cuando expresarlo, por eso se escribe, abocando las sensaciones como bola de pelo atragantando durante horas que pasan y días algo pesados. No quieres ser insistente ni tener la sensación de que tienes que insistir. Las cosas, cuando tienen que ir, se mueven casi solas. Vuelven entonces a resurgir en mí en forma de pensamientos algunos aspectos que en su momento prometí cambiar... recordatorios que autoayudan y que relativizan la importancia de una descubierta top que puede quedar en pop: Darle la importancia que merece y no tanto la que se siente. No temas perder algo que tan apenas se ha llegado a saborear. Prioriza la calma mental por encima de temer incomodar. Sé más directa, pasa de indirectas y rechaza ausencias sin argumentos. 

De la misma manera que sin estos tiempos modernos pero psicológicamente alterados hubiese sido improbable encontrarse con algo así, esta misma era de ghostings, love bombings, orbitings y de términos que en general revelan jodienda emocional, también tapa te quieros, calla ansiedades, interrumpe partidas de juego y reclama lazos de unión. Aunque suene antiguo, ahora prefiero "las cosas claras y el chocolate espeso"... quizás me hago mayor o quizás he aprendido a base de algún tropiezo del que recojo lo que me ayuda a avanzar. Ahora, reflexiono también que, aunque yo vuelva a sentirme la misma, esa que me gusta, mi situación actual puede echar hacia atrás, suponiendo algunos hándicaps aunque yo le vea un abanico de posibilidades. De nuevo te refugias en la idea que más te convence y que en realidad te conviene: si tiene que ser, será o se buscará.

Ya como añadido, en términos generales, me da por pensar que, desde el sin reproches y con empatía, me siento menos exigente que con pocas ganas de tonterías: Prefiero las relaciones comunicativas a las intrigantes, las que se transforman a las que se pierden sin sentido o las que buscan su espacio y su forma, sea esta la que sea, habiendo expuesto sus peros por avanzado y encontrando una aceptación y un gozo común. Apuesto por la tranquilidad por delante y el hacernos más bien que mal... la responsabilidad afectiva, los temores a parte y el disfrute de cuánto coincidamos en lo que coincidamos. Prefiero vivirnos con precaución ante las cicatrices pero sin temores, con más empatía y con menos suposiciones no habladas. Hoy en día más que nunca, pienso que las relaciones humanas, del tipo que sean, son una decisión o un conjunto de estas que no surgen y se mantienen por ellas mismas sin una mínima dedicación o atención para preservarlas y cuidarlas (y lo digo yo, quien ha estado ausente durante bastante tiempo de mucho y muchos/as por la transición emocional que he tenido que hacer)... y también pienso que, demasiado a menudo, nos sentimos más vacíos o solos que la una por flojear en comunicación.

De nuevo vuelvo a mi blog, ese refugio donde vomitar emociones, percepciones u opiniones o ponerse nostálgica, romántica o parecerlo, es menos arriesgado que abrir algunas conversaciones en los tiempos que corren. Y, si esta entrada parece que pudiese dividirse en dos, es porque es así. Y si esta entrada parece escrita desde el corazón en la primera parte y desde la cabeza en la segunda, es porque también es así. Y si esta entrada parece interminable supongo que es porque, después de tanto tiempo sin escribir y habiendo vivido lo vivido, había emociones y pensamientos que luchaban por salir reflejados de alguna manera... y porque, sobre relaciones personales y de amor, podría estar hablando durante 1000 días.

Por último, gracias a ti si llegas a leerme en algún momento. Gracias por ese no sé qué, que qué se yo de aquel dia, tan inesperado como alentador. Suma y sigue.