Aprender a interpretar un Miró, reproducir obras a su manera, ver su primera película de Meliés, inventar historias a través de un cuadro, analizar emociones en una escultura, adivinar en qué obra se esconde X personaje, decir qué vemos o qué están haciendo en una obra en concreto, expresar si nos gusta o no aquello que vemos o qué nos parece aquello que ocurre en una obra en sí, hablar de materiales con los que hacer arte, descubrir el trencadís, els vitralls, etc... Si algo me ha enseñado mi paso por la escuela y el contacto tan estrecho con el arte (y con este museo en concreto) que me ha facilitado, es la importancia de permitir a los/as niños/as tener contacto con arte en todas sus formas.
Llevo a mi hijo a museos, a espectáculos y a conciertos desde sus pocos meses de vida y no aspiro a que recuerde lo visto hasta ahora ni sé si en un futuro le gustará el arte o no o en qué forma. He sido criticada por hacerlo a la vez que admirada por lo mismo. La verdad, no aspiro a que me cuelguen ninguna medalla a la mejor madre ni a la más cultureta pero, lo que sí que tengo claro, habiéndolo experimentado, es que le sumará. Haga lo que haga y sea lo que sea en un futuro, creo firmemente que todo esto le empapará de algo bueno y que va alimentando de alguna manera su subconsciente y aportando algunas riquezas a su aprendizaje.
No sé si aprenderá más o menos de arte (seguro que algo más que no llevándole a ninguno de estos sitios) pero, desde luego, el contacto con el arte no solo muestra cuestiones estéticas, sino que ayuda en cuestiones directa o indirectamente relacionadas como: el desarrollo del lenguaje, la capacidad de análisis y de argumentación, el ritmo, la expresión, la interpretación, la creatividad, la apertura de ideas y de mente, la tolerancia y la curiosidad, entre otros. Sin duda, yo solo le veo cosas positivas a parte de que, con un acercamiento en edades bien tempranas, mi experiencia ha sido la de promover que desde bien pequeñitos sientan interés o tengan la capacidad de sentirse a gusto en entornos así, que incluso lo pidan, que sean capaces de aguantar espectáculos (entre otros) de larga duración concentrados/as, etc...
Mi experiencia también ha sido la de que, hasta el momento (siendo mi hijo tan pequeño hasta ahora), ir interactuando con él, explicándole cositas, preguntándole otras, dirigiendo su atención hacia algún ou to en concreto (dependiendo de su momento evolutivo), etc., ha ayudado a despertar ese interés y a mantener esa concentración de la que hablaba antes. Así que, en general, os recomendaría que intentáseis empatizar con esas personas que interactúan con niños/as pequeños/as en contextos así... siempre teniendo en cuenta que esos/as adultos/as estén haciéndolo de la forma más respetuosa posible y evitando molestar, claro. De hecho, ese mismo es otro aprendizaje para los peques.
No hay comentarios:
Publicar un comentario