Ilusionarse debería basarse en evidencias y en ningún caso debería ser lo mismo que vivir de la ilusión. Creo que no hay peligro mayor en una relación que el de ir rebajando las espectativas y los mínimos de exigencia con el que cada uno sea capaz de vivir un amor en positivo y vivir de la ilusión de que, eso que empieza a restar, cambie. Intentar cambiar a alguien que actúa en conocimiento de que eso está generando malestar al otro, o a alguien interesado, egocéntrico o narcisista, por ejemplo, es un absurdo que puede llevar a perderse a una/o misma/o. No estoy en contra del "aguante" justificado en que las (dos) personas identifican una mala temporada por H o por B, en que hay un bache a superar pero a modo de equipo o en un mal momento en pareja como consecuencia de algo puntual. ¿Qué pareja nunca ha pasado por un tiempo emocionalmente extraño o inestable? Pero creo que la diferencia la marca la ilusión mutua por recuperar la chispa y de la capacidad de actuar para conseguirlo. La experiencia quiere decirme que, cuando solo una de las personas aguanta y se agarra a la ilusión y a la esperanza, todo se apaga e incluso uno se funde.
Al margen de eso, el otro día hablaba con un amigo sobre la soltería no especialmente deseada, de lo que a veces esta raspa o del sabor a injustícia o a frustración que puede generar. No obstante, como no elección pero sí realidad, supongo que se debe aceptar como situación no necesariamente permanente, disfrutar de las oportunidades que también ofrece y sentirlo como algo mejor que estar en una relación por estar, por aguantar o sin que sume. Admiro las relaciones que suman a quienes las viven y me encanta vivir en ellas mientras eso se da, más que estar soltera incluso, pero también admiro a las personas que optan por la soltería por elección, como salida de algo que resta, como estado de impass necesario o como estado que se da y del que poder disfrutar, sin más.
Ojalá la ilusión de enamorarnos y de sentir todo eso tan bonito que comporta querer y sentirse querido nunca (más) nos llevase a (es)coger por no estar solos/as, por rellenar carencias que antes debemos trabajar con nosotros/as mismos/as o por miedos estereotipados, por ganas de procreación o por necesidad de tener alguien que sirva como cuidador/a o calmante a la ansiedad crónica. Ojalá tampoco estuviese de más, antes de escoger o aceptar estar en pareja, pensar un poco cómo y cuánto creemos estar dispuestos a apostar, a ofrecer y/o a compartir, en si estamos dispuestos o preparados para comunicar, para hacer equipo, para tolerar, para amar y para pensar desde el amor y no tanto desde el miedo o desde el egoísmo. Por lo demás y desde cierta consciencia o estado vital, tampoco creo que el miedo a que una relación no vaya a salir bien tenga que frenar las ganas de (dos) personas que quieren amarse, por supuesto. Así como tampoco creo que un final y un volver a estra soltero/a tenga por qué derivarse de una tragedia o "por alguna tara en alguien" ya que existen muchísimas casuísticas.
Se suele decir, se puede escribir y se llegan a hacer canciones sobre ello: en cualquier tipo de amor, si el amor no suma, por algún lado (propio o ajeno), deja de ser el amor que queremos o que merecemos. Entonces, tanto para valorar lo que se tiene como para salir de ello, "se pasa rico soltera" debería valorarse como opción y en ningún caso criticar la soltería como un estado necesariamente peor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario