El juego en pareja quizás
sea tan importante como tener pareja en sí. Si una pareja no se divierte y
entretiene aun en el aburrimiento, a la larga o a la corta, adiós pareja. Todo
es cuestión de actitud, también hay que decirlo. Hay muchas formas de jugar,
tantas como parejas haya, y hay juegos más o menos conocidos, igual que otros
tontos o más bien atractivos. Unos los clasificarán como ‘pasados de moda’ y
otros como ‘juegos de esos a los que alguna vez deberíamos probar a jugar’. Si
sois de la primera opinión, quizás os parezca una cutre, igual que a mí
vosotros unos sosos. Si sois de la segunda, probablemente alguna vez acabaréis
haciendo o acabarán haciéndoos un striptease.
Personalmente, creo que un striptease
masculino es más gracioso y burlón que uno femenino, que me parece más
atractivo y seductor. No es cuestión de machismo, sino de formas, de curvas y
de maneras de moverse. Así que, sin descartar radicalmente los primeros,
hablemos de los segundos.
Mujer, ¿cuántas veces has
soñado con sentirte tan sexy como Violet Sanford en Bar Coyote, por ejemplo?
Seguramente, antes de la noche del striptease,
ella se pasó más de un rato repensándolo y echándose atrás, pero eso no sale en
la peli, claro. Nena, deja la vergüenza de lado y decide quién lleva la batuta
hoy. Elige canción, o más bien lista de reproducción, porque estoy segura de
que la anécdota va a provocar que se alargue la velada. Tienes infinitas
variedades, más atrevidas o más suaves. Abre tu armario con actitud picaresca y
olvida eso de que “son cosas de fresca”. Dale alegría a la vida, jugando hoy
con tu seducción. Mírate al espejo y quiérete, mírate, muévete y ensaya si hace
falta porque hoy no piensas, hoy te lanzas. Ambienta bien la ocasión y usa
complementos para aumentar la temperatura, para realizar fantasías, para
desatar la tensión. Ve decidida y date vida. Y no olvides reírte de ti misma si
se da la ocasión. No hay qué temer cuando hay confianza, como no hay qué
esquivar cuando atado al cabecero, el valiente caballero se convierta en tu reo
y lo puedas provocar, seducir y tocar. Saca a relucir tus armas, revoluciona
esos minutos, nena. Muévete, roza, tapa, destapa, baila y deja entrever. Más
divertido o más flipado pero, el carácter, eres tú quien lo va a poner. Y puede
pasar… en tu casa no hay barras de esas para salas preparadas y contra el
armario empotrado te la puedes pegar. Pero tú, con la cabeza bien alta y con
gesto de “mi amor, todo está bajo control”, te levantas, te desenrollas el
marabú y te das cuenta de que, aun con resbalón, caída o descontrol, no es lo
único que has conseguido levantar. Que sí, ¡que hoy te has propuesto triunfar!
No importa la forma sino
el fondo y el por qué. Destápate mientras te sientas bien, con quién te sientas
cómoda y frente a quien lo pueda merecer. En todos los aspectos de tu vida pero,
hoy, explícitamente también. Porque recuerda que el mayor fin no es satisfacer,
sino pasarlo bien. Por eso, quizás no ha ganado la partida la profesionalidad a
la velada, sino más bien la intención y tu mirada. Las armas de seducción de
una mujer son amplias y siempre más de las que solemos aprovechar y de las que
nos proponemos conocer. Si tenemos al lado a esa persona que nos motive para
sorprender, para soltarnos la melena y en nosotras confiar y creer, tenemos todos,
en pareja o sucedáneos, más que ganar que perder. Y así es como hoy te acuestas
con más seguridad y desatada, con ganas de más soltura y naturalidad, con
puntos extra en lección-seducción y, probablemente, bien acompañada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario