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miércoles, 18 de septiembre de 2013

El striptease

El juego en pareja quizás sea tan importante como tener pareja en sí. Si una pareja no se divierte y entretiene aun en el aburrimiento, a la larga o a la corta, adiós pareja. Todo es cuestión de actitud, también hay que decirlo. Hay muchas formas de jugar, tantas como parejas haya, y hay juegos más o menos conocidos, igual que otros tontos o más bien atractivos. Unos los clasificarán como ‘pasados de moda’ y otros como ‘juegos de esos a los que alguna vez deberíamos probar a jugar’. Si sois de la primera opinión, quizás os parezca una cutre, igual que a mí vosotros unos sosos. Si sois de la segunda, probablemente alguna vez acabaréis haciendo o acabarán haciéndoos un striptease. Personalmente, creo que un striptease masculino es más gracioso y burlón que uno femenino, que me parece más atractivo y seductor. No es cuestión de machismo, sino de formas, de curvas y de maneras de moverse. Así que, sin descartar radicalmente los primeros, hablemos de los segundos.

Mujer, ¿cuántas veces has soñado con sentirte tan sexy como Violet Sanford en Bar Coyote, por ejemplo? Seguramente, antes de la noche del striptease, ella se pasó más de un rato repensándolo y echándose atrás, pero eso no sale en la peli, claro. Nena, deja la vergüenza de lado y decide quién lleva la batuta hoy. Elige canción, o más bien lista de reproducción, porque estoy segura de que la anécdota va a provocar que se alargue la velada. Tienes infinitas variedades, más atrevidas o más suaves. Abre tu armario con actitud picaresca y olvida eso de que “son cosas de fresca”. Dale alegría a la vida, jugando hoy con tu seducción. Mírate al espejo y quiérete, mírate, muévete y ensaya si hace falta porque hoy no piensas, hoy te lanzas. Ambienta bien la ocasión y usa complementos para aumentar la temperatura, para realizar fantasías, para desatar la tensión. Ve decidida y date vida. Y no olvides reírte de ti misma si se da la ocasión. No hay qué temer cuando hay confianza, como no hay qué esquivar cuando atado al cabecero, el valiente caballero se convierta en tu reo y lo puedas provocar, seducir y tocar. Saca a relucir tus armas, revoluciona esos minutos, nena. Muévete, roza, tapa, destapa, baila y deja entrever. Más divertido o más flipado pero, el carácter, eres tú quien lo va a poner. Y puede pasar… en tu casa no hay barras de esas para salas preparadas y contra el armario empotrado te la puedes pegar. Pero tú, con la cabeza bien alta y con gesto de “mi amor, todo está bajo control”, te levantas, te desenrollas el marabú y te das cuenta de que, aun con resbalón, caída o descontrol, no es lo único que has conseguido levantar. Que sí, ¡que hoy te has propuesto triunfar!

No importa la forma sino el fondo y el por qué. Destápate mientras te sientas bien, con quién te sientas cómoda y frente a quien lo pueda merecer. En todos los aspectos de tu vida pero, hoy, explícitamente también. Porque recuerda que el mayor fin no es satisfacer, sino pasarlo bien. Por eso, quizás no ha ganado la partida la profesionalidad a la velada, sino más bien la intención y tu mirada. Las armas de seducción de una mujer son amplias y siempre más de las que solemos aprovechar y de las que nos proponemos conocer. Si tenemos al lado a esa persona que nos motive para sorprender, para soltarnos la melena y en nosotras confiar y creer, tenemos todos, en pareja o sucedáneos, más que ganar que perder. Y así es como hoy te acuestas con más seguridad y desatada, con ganas de más soltura y naturalidad, con puntos extra en lección-seducción y, probablemente, bien acompañada.

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