Páginas

Translator

domingo, 9 de junio de 2013

Lo que la rabia esconde

Cuando nos enamoramos o simplemente nos gusta alguien, podemos ser desde muy tiernos hasta extremadamente imbéciles. ‘Nuevo amor, nueva ilusión’, hasta ahí todo correcto pero, ¿acaso hace falta infravalorar épocas pasadas para darle importancia a una nueva compañía sentimental? A eso me refería con lo de “imbéciles”. Y es que algunas personas parecen ver, en las nuevas relaciones, una manera de crecerse un tanto extraña, procurando demostrar a sus relaciones anteriores que nunca antes fueron tan felices, ni nada fue ni más ni tan especial. Desde luego, un comportamiento bastante falso, vengativo e inmaduro para justificar, innecesariamente, un nuevo bienestar.

La verdad es que me parece triste que alguien pueda sentirse bien intentando incordiar, e incluso llegando a hacer sentir mal, a alguien con quien ha compartido buenos momentos de amor, pasión o ambos.  Decir que ahora te dan más y mejor, cuando en su momento nada pareció ser tan malo, está fuera de lugar. Igual que manifestar no haberse sentido tan pleno nunca antes o asegurar haber encontrado, por fin, la mujer/el hombre de tu vida, cuando no se sabe cómo de desencantado se puede acabar o qué puede llegar a suceder. Menospreciar a otras personas que han jugado alguna baza en tu terreno sentimental para demostrar que una relación va bien y que te sientes a gusto es bastante ruin. Y mucho más si llega a intentarse ridiculizar, porque más ridículo es pretender hacerlo. 

Sinceramente, me da la sensación de que alguien que se comporta así lo hace porque tiene dudas y siente rabia; y esa rabia solamente es fruto de alguna frustración no sanada. Quizás únicamente pretende autoconvencerse de que aquella otra persona es menos importante ya de lo que en realidad aun siente. Quizás intenta ponerse una especie de escudo que le proteja de levantar sospechas y, sobre todo, de preguntas al respecto. Quizás su nueva pareja tan solo hace la función de clavo que intenta sacar otro clavo, por cruel que pueda sonar.

Por eso, soy de las partidarias de que, si nos hablan de relaciones anteriores, más vale fiarse de alguien que, hable bien o mal basándose en su experiencia, hable sin rencor de ellas. En primer lugar porque puede ser una pesadilla (un insoportable coñazo) y, en segundo, porque puede ser que ese/a de quien hablan mal, acabes siendo tú algún día. Por último, creo que debemos respetar más y exigir más respeto por las personas que nos han querido o que nos han satisfecho, en algún sentido, por mucho que ahora podamos sentirnos bien en otra situación, sin ellas o ellas sin nosotros.

1 comentario: