La imaginación es una de las capacidades más poderosas que
tenemos, si no la que más. Con imaginación nos ilusionamos, nos arriesgamos y,
también con imaginación, sentimos placer. Si algo nos permite imaginar, es
moldear los pensamientos haciéndolos nuestros y distorsionar la realidad según
nos convenga. Es esa la primera muestra de que, todos alguna vez, somos tan
ilusos como inteligentes al utilizar algo así para satisfacernos. Desde luego,
si de algo no pueden privarnos es de imaginar. Más de una noche en vela ha
matado pero más de varias de ellas ha hecho gozar.
En ocasiones los sentidos nos traicionan siendo la vista el
que a más prejuicios nos ata… y, en según qué momentos, lo que más ansiamos es
sentirnos desatados, simplemente sentirnos y sentir. Fantasía por excelencia,
cerrar o que nos cierren los ojos nos hace tan vulnerables como deseosos. Vendados,
cubiertos, de cara al suelo, luz apagada… sea en persona o en pensamiento, si nos los tapa
la persona adecuada podemos llegar a ver más allá de lo que la propia mirada ve. ¿Quién
no va a aprovechar algo así?
Cuando nuestros ojos desaparecen tras la propia mente,
nuestra habilidad para traspasar cada fantasía y hacerla casi tan real, como
que así lo parezca, es increíble. Así, con la mirada puesta en la mente, podemos
provocar que, de repente, cada palabra pueda llegar a agitarnos o que cada roce
se multiplique en intensidad. Lo que puede parecer un instante de auténtico
relax, llega a convertirse en escalofriante; una sensación cargada de
excitación. Con imaginación podemos alcanzar aquello que ansiamos, que nos
apetece probar y que callamos (o no), con aquellos con quienes podemos o no
compartirlo en nuestro día a día visible.
Sobran esquemas en la cabeza, tan solo dejarse llevar y no
anticiparse al siguiente pensamiento que nos invada o se nos ocurra. De esta
manera, la imaginación saldrá directamente del deseo para, de un modo u otro, realizar
nuestras fantasías. ¡Podemos ser tan autosuficientes y generosos a la vez con
una libre y amplia imaginación…! De hecho, nada tenemos tan libre y amplio.
PASIÓN Y SOSIEGO
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