Páginas

Translator

domingo, 2 de junio de 2013

Caer como niños

Cumplimos años, desarrollamos actitudes, aprendemos en base a experiencias y, supuestamente, estamos cada vez más preparados para ser independientes. Pero, en la práctica, la realidad es que, emocionalmente hablando, mucha gente depende en excesivo de otras personas. La sociedad va perdiendo calidez en conjunto, vive rápido y se centra en historias, más o menos fugaces, pero historias sin contrato vitalicio. En un contexto así, depender emocionalmente de lo que te aporten los demás, ya no solo en calidad sino también en cantidad, es inmolarse.

Como cuando un niño pequeño cae al suelo y por inercia empieza a llorar asegurando haberse hecho daño, algunas personas, también por inercia, tiran del victimismo buscando esa figura protectora que no son capaces de encontrar en sí mismos. Mi pregunta, entonces, es: ¿Crecen o decrecen? ¿Viven o desviven? No voy a extenderme mucho más porque es un flash que me ha venido hoy viendo caer un niño al suelo y automáticamente fingiendo dolor para llamar la atención, pero hay actitudes que no pueden mantenerse de por vida esperando, a cambio, el aprobado y cobijo eternos.

Está claro que podemos pedir consejo, dejarnos guiar y apoyarnos en otros en un momento dado. Quizás es incluso necesario. Sin embargo, lo que no podemos hacer es lamentarnos infinitamente cada vez que tropezamos con una piedra y dejar caer nuestro peso encima de otro para amortiguar el golpe, una vez tras otra. Es absurdo pensar que alguien vaya a poder salvarte cuando tú mismo generas el peligro. Nadie va a poder solucionarnos la vida más que nosotros mismos, ni nosotros vamos a llamar la atención de nadie si nuestro objetivo es encontrar, más que personas, colchones donde caer parezca más blando.

1 comentario:

  1. Jijiji, te prometo que el texto es casi igual de lo que imaginaba que escribirias :) !

    ResponderEliminar