Cumplimos años, desarrollamos actitudes, aprendemos en base a
experiencias y, supuestamente, estamos cada vez más preparados para ser
independientes. Pero, en la práctica, la realidad es que, emocionalmente hablando, mucha gente depende en
excesivo de otras personas. La sociedad va perdiendo
calidez en conjunto, vive rápido y se centra en historias, más o menos fugaces,
pero historias sin contrato vitalicio. En un contexto así, depender
emocionalmente de lo que te aporten los demás, ya no solo en calidad sino
también en cantidad, es inmolarse.
Como cuando un niño pequeño cae al suelo y por inercia empieza a
llorar asegurando haberse hecho daño, algunas personas, también por inercia,
tiran del victimismo buscando esa figura protectora que no son capaces de
encontrar en sí mismos. Mi pregunta, entonces, es: ¿Crecen o decrecen? ¿Viven o
desviven? No voy a extenderme mucho más porque es un flash que me ha venido hoy
viendo caer un niño al suelo y automáticamente fingiendo dolor para llamar la
atención, pero hay actitudes que no pueden mantenerse de por vida esperando, a
cambio, el aprobado y cobijo eternos.
Jijiji, te prometo que el texto es casi igual de lo que imaginaba que escribirias :) !
ResponderEliminar