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martes, 8 de enero de 2013

Hombre detallista gana la conquista


Dicen que, en general, las mujeres somos bastante más detallistas que los hombres. Lo cierto es que tampoco todas las mujeres saben descifrar algunos de los que sí tienen. No me refiero a detalles materiales, donde perderíamos a un porcentaje de mujeres que ponen el ojo en el bolsillo, sino a detalles racionales que requieren atención y, sobre todo, comprensión de la mujer. Los que realmente nos ganan.

Más de un hombre me ha asegurado alguna vez que las mujeres somos complejas y nunca me he atrevido a contradecirlo, solo a debatirles que ellos sean tan simples como fardan ser. ¿Quizás entonces, una importante diferencia que nos une o nos separa en cuanto a complejidad es la capacidad detallista de unos y otros?

Emocionalmente hablando, las mujeres hacemos el amor las 24 horas del día, y eso los hombres deberían tenerlo en cuenta a la hora de tratar con nosotras. Ya dicen que escuchemos lo que dice la voz de la experiencia y, hablando con parejas que llevan una vida juntos y aun se soportan y entienden, descubres que, mayoritariamente, la mujer lleva la relación y el hombre alimenta la actitud con la que se lleva. Sin duda, eso significa un papel primordial con una responsabilidad, no tan compleja como constante, de la que se debe ser consciente.

Si el día va mal, duelen los ovarios, el estrés nos come, el cabreo se apodera de nosotras o engordamos cuatro kilos de más, el hombre puede hacer que el, aparentemente, catastrófico final acabe en armonía  obteniendo incluso una más que buena recompensa. Porque somos conscientes de las intenciones, y la intención cuenta. Las mujeres no somos tan complejas, solo requerimos algo de atención, comprensión y claridad, independientemente de si el fin es conquistarnos o llevarnos a la cama, entre otros. El problema, claro, es que, más que los perfiles distintos, como a ellos, a nosotras nos diferencian más los pequeños detalles, y eso requiere un mínimo interés por conocernos un mínimo a cada una. Y parece que no todos están dispuestos a currárselo tanto ni, por consecuencia, dispuestos a encantarse por nuestra complejidad. Porque sí, un hombre, al final, por mucho que se hipnotice por un físico, se encanta de un interior, y algunas somos encantadoras (modestia aparte). Pero vamos, en eso hay poca distinción ya que, a menudo, ese interior aparentemente tan complejo es lo que luego nos apasiona. Así que, en cualquier caso, recompensa investigar, ya sea bien para juzgarnos menos y conocernos más los unos a otros como para encontrar personas que sintonicen bien en nuestra armonía.

El hombre que muestre interés por posicionarse un poco en la mente de la mujer más allá de lo que expresen sus palabras, tiene el cielo ganado y el calor asegurado. No hay nada que seduzca más a una mujer que un hombre firme por fuera y detallista por dentro. Miradnos a los ojos y seamos claros, eso es todo.

(Si eres hombre y discrepas en algunas cosas, quizás sea porque no he puesto nada acerca de lo que vosotros pensáis y necesitáis, que también son muchas cosas... pero eso mejor escribirlo vosotros. Seguramente, muchas estemos equivocadas o confusas en millones de cosas. ¡Las mujeres también necesitamos conoceros más! Para eso necesitamos trataros, escucharos o leeros a vosotros también.)

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