No pienses, ¿me oyes? Quien mucho piensa,
poco acaba haciendo y, lo no hecho, poco satisfecho queda. Haz, haz, haz, di y
actúa. Habla impulsos y permite hechos, mejor o peor hechos, pero sin darle
mayores vueltas. Más vale rectificar que estancarse en incoherencias. Haz,
pregunta y no imagines. Las cosas también pueden ser llanas, sin dobles
sentidos, sin intencionalidad alguna más allá de “porque apetece” o por
necesidad. No tengas miedo a necesitar, todos lo hacemos. Necesita, encuentra y ábrete. Búscalo o
pídelo, pero permite que te descubran. Transmite. Siente más y piensa menos y
así puede que todo vaya a ir peor, quién sabe, pero también mucho mejor…
evitando desaprovechar el “mientras tanto” en despropósitos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario