No soy posesiva, aunque por el título lo
pueda parecer… pero no van por ahí los tiros. Cuando tienes una relación, sea
del tipo que sea y con quien sea, es necesaria una ilusión mutua como quien
empieza un proyecto sin fecha de entrega, pero con una expectativa
emprendedora. Cuando algo no va bien, nos exponemos a cualquier desenlace,
obvio. Detesto a aquellos que tiran la toalla a la primera de cambio sin
intentar esquivar el final fatídico, pero a veces ocurre, acaba o alguno huye. ¿Cómo
reaccionar entonces cuando una relación se acaba o no llega a buen puerto por
una mala coordinación entre sentimientos?
Sé lo que he sentido por cada una de las
personas que han pasado por mi vida hasta ahora y quizás no tanto lo que han
sentido por mí. Pese a eso, sé que, a su manera, me han querido o han llegado a
hacerlo un poco tarde (eso sí que es para darse cabezazos contra la pared). Algunos
me han querido más de lo que me han valorado, de hecho. He podido tener más o
menos relaciones, más o menos duraderas o profundas pero, en general, si de
algo estoy convencida es de que he tenido la suerte de cruzarme con calidad
humana. Tendré mal ojo al apuntar, en muchos aspectos, pero no en ese.
Generalizando mucho… buenos, testarudos, algo injustos o caprichosos y, a
veces, egocéntricos… pero buenos aunque os cueste creerlo. Con sus varias
cualidades y muchos defectos, me dieron alguna razón para no guardar un mal recuerdo
de aquello. Quizás, de alguno, tampoco bueno, pero no tan terrible como para
que en estos momentos llegue a herirme lo suficiente y a querer condenarlo…
solo mataría a alguno de ellos, pero solo eso, haha... De momento los dejaré vivos por
si pueden servirme (el té de la sobremesa cuando sea una abuelita soltera y me
case con un gato llamado Rodolfo, que rima con golfo).
Cuando todo va bien, probablemente sea
una de las sensaciones y situaciones más satisfactorias con las que podamos
encontrarnos. Cuando algo va mal, es frustrante y aparece por algún lado el
dolor. Cuando hay dolor, hay sentimientos de por medio. Sentimientos
contradictorios. Si duele es porque algo hemos querido, pero también porque algo
que, ni esperábamos, ni queríamos, nos hiere. Al final, juntando todo ello,
llegas a la conclusión de que, más allá de comportamientos y culpas, lo que
duele es “el amor frustrado”, el vacío después de todo lo sentido. Es ahí
cuando debemos controlar el recuerdo, lo pasado vs a lo que quiero. El recuerdo es ese demonio y ese ángel que nos hablan uno por cada
oído y que, no siempre, pero a veces se aprovecha de nuestros momentos
decadentes. Por un lado, revive sentimientos podridos, por otro, muchas veces los
distorsiona pintándole, por encima, lo bueno. Definitivamente, en un
momento sensato acabas por concluir que el recuerdo es el diablo aunque en
otros momentos, un alivio del que disponemos.
En cierto modo, supongo que una de las
razones de que el cariño perdure por encima de lo bueno y de lo malo en algunas
ocasiones, tiene que ver con el afecto que recibimos y cómo lo recibamos y administremos.
Lo que una persona puede transmitirnos y aportarnos, y más en terreno
sentimental, es mucho y va más allá de lo claramente perceptible. Me arriesgaría a decir que puede que, incluso, ese punto se
enfatice más en las mujeres (aunque no por ello únicamente). La seguridad que puede
reafirmar el amor, en uno mismo, y el respaldo desinteresado, pueden ser
ejemplos de aspectos que multiplican ese bienestar y esa melancolía, posterior,
en momentos de vacas flacas. A veces, flojeamos demasiado en ese sentido… pero
es parte de nuestro encanto y no por ello somos más débiles, sino más deseables. Es algo que se ve más cuando se va que cuando se tiene, de ahí lo de que “no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos”.
Con todo esto, lo que quiero acabar
comentando es que, aunque nunca todos lo merecen, en general creo que es
justo guardarle, ya no entro en si cariño (aunque no estaría mal) pero sí
respeto y cierta protección a aquellas personas que han ocupado nuestro corazón
alguna vez y, sobre todo, que nos han hecho un hueco en el suyo. Suelo pensar
que ojalá ellos, más o menos cerca ya, en persona o en recuerdo, me estén
cuidando igual a mí allá donde van.
chapo!!=)
ResponderEliminar