Páginas

Translator

martes, 18 de diciembre de 2012

Dentro de campo


Es tu enésimo primer día en algún sitio y ya no estás nerviosa. Estás contenta por empezar algo nuevo pero, por dentro y hasta que pasan lista por primera vez, algo reza sin pausa y con prisa porque te toque una buena clase, con buena gente y en la que te puedas sentir cómoda, sentir tú. Et voilà! “¡No está mal!” –piensas-. Pasan los días y cada vez lo piensas más, empezando a tener más motivos que primeras impresiones.

Un día, antes de lo previsto, ya te sabes los nombres de todos (“¡qué ama!”). Y llegan las primeras cajetillas de chicles compartidas, algún puñado de apuntes, papeles volando, donaciones de donetes, fotos agarrando y voces que gritan que te apuntes. Las chicas ya no van solas al lavabo y se comparten los primeros gustos, las primeras birras y quedadas en petit comité, decisiones conjuntas, agobios momentáneos, risas varias  y algún que otro abrazo, ¡ai abrazos! Los primeros “zas” por hacer rabiar, las primeras sensaciones, algunas innegables proposiciones, congas en el patio ¡o incluso macro fiesta oficial!

Mucha gente que por primera vez conoces y que, pasada esa primera toma, todo parece conocerse desde hace más. Y es que no es tu primera vez en nada de eso, pero probablemente sí que, como el de tu lado, esperabas con ganas que el primer contacto con esa novedad fuese más o menos así aunque no estuviese solo en tus manos. Y cuando lo es y lo ves, te sientes afortunada y la inercia te dice que te abras y que compartas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario