Al carajo las suposiciones
Al carajo las
suposiciones. Es algo que aprendí hace ya algún tiempo y una de las mejores
medicinas que pueden sanar en el acto. Confabular solo lleva a la desesperación
que causa, al fin y al cabo, una fantasía propia. No podemos dar nada por hecho
si no se trata de algo que pensamos, sentimos o vivimos en primera persona.
Todo lo demás es creado por nuestra imaginación, por nuestros temores o por
deducciones que basamos en experiencias pasadas, pero tan solo eso. Cualquier tipo de coincidencia puede ser tan inconsciente como casual. No tenemos el
poder de colarnos en mentes ajenas, ni somos adivinos, ni mucho menos
futuristas. En ese sentido, nuestra interpretación, muchas veces puede ser nuestro
mayor enemigo. Pregunta y entiende mejor, expón y libera.
“No eres
culpable de no alcanzar a saber el por qué de una actitud, aparentemente, sin
motivos. No te comas mucho más la olla. No vas a resolver nada porque te falta
información. Si hay comportamientos que no entiendes, es que hay algo que no
sabes y eso se debe, simplemente, a que estás mal informado. Puede aplicarse a
todo. Si tienes toda la información, sobre su vida o sobre sus relaciones, puedes llegar a entender el por qué de su comportamiento. Si hay algo que no te
cuadra es que hay algo que no sabes.” A raíz de asumir eso, la decisión es
tuya. No te esfuerces en intentar descubrir, es inútil y una pérdida de tiempo.
Puedes intentar compartir información, abrir tu cajón, pero se trata de un
ejercicio de transparencia y proximidad voluntario. No exijas, conquista.
Vive, siente y piensa. Exprésate cuando quieras , en dirección de latido
a neurona, y no habrá de qué arrepentirse. Aparta los comportamientos que no
van contigo, mantén serena y libre de cargo la conciencia y ganarás en calidad
de vida. Hay que estar dispuesto y expuesto a que el mundo explote por donde
quiera y que, con él, estallen tantas palabras calladas cuando les apetezca. Preocúpate
de que lo que se cuele y cale en tu inconsciente sean tus preocupaciones e
ilusiones. Decide pero no te condenes a ir tras el dominio de las decisiones de otros. Siente esa tranquilidad de que no llevas el control de todo. Tómalo o no, pero piensa en lo que necesitas para sentirte a gusto y en calma. Es eso lo primero que
una persona debe aportarte para que la importancia atribuida a la causa cobre
sentido.
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