Páginas

Translator

miércoles, 4 de noviembre de 2026

El foco importa

En una relación, no va de encontrar la media naranja ni alguien igual a nosotros/as, así como tampoco al polo opuesto. Sobre todo ahora te diría que al polo opuesto, no, por favor. No hay una fórmula exacta para encajar mejor con alguien ni un tiro que de forma 100% certera vaya a convertirse en diana. Va de admirar la esencia, de operar desde la bondad, de no dar por supuesto, mucho de no dar por supuesto de hecho, y de refuerzo en positivo, de detalles cómplices, de respeto y ternura y de sentirse en calma en el vínculo. 

Pero si de algo va, va sobre todo de comunicación por encima de intentar evitar el conflicto. Va de alimentarse de lo bonito pero de encajar aquello con lo que chocamos, sin verlo como una amenaza, sino como un espacio de intimidad y de confianza donde sentirse seguro, también compartiendo inquietudes o simples pero, al fin y al cabo, importantes pensamientos. No debería una relación abandonar por temor a afrontar o simplemente a escuchar, pero tampoco por juzgar sin intentar comprender, normalizando la discrepancia y, sin tener por qué aceptarla, ofreciendo ese espacio de respeto y de protección a alguien generoso y valiente que nos explica a nosotros/as, entre tanta otra gente, algo tan suyo. 

No me parece que haya una relación posible, sana y bella, sin que cada uno/a pueda ser él/ella mismo/a sintiendo respetada y protegida su forma de ser y su intimidad. Nunca una relación debería poner el foco en evitar el conflicto, sino en encontrar soluciones. Seguramente, la mayoría de veces las personas no digan algo para ofender, sino que lo hagan para defender y establecer sus formas por encima, haciendo crecer su validez desde la invalidación de lo ajeno. Lo comunican tarde y mal, definitivamente muy mal, desde la bola que se les han hecho los intentos en mente no ejecutados con calma, paciencia y a tiempo. Quizás algunas parejas viven temiendo a la persona con la que están, o mejor dicho, los pensamientos o posibles pensamientos de la persona con quienes están. Asimismo, seguramente la mayoría de veces las personas "no nos hagan algo" sino que "hagan o digan algo" poniendo el foco en ellas, no en nosotros/as, los/as otros/as. (Ojo, aquí destaco que hay personas que sí lo hacen, no puedo obviarlo, pero no creo o quiero creer que sea la mayoría.) Quizás el miedo a la pérdida no es el mejor lugar donde poner el foco de movimientos que nos inquietan, sino la opción de diálogo.

Cuando la voluntad de estar bien y de cuidar el vínculo pasa por poner de nuestra parte por encima de la necesidad de tener razón, el conflicto deja de ser una amenaza y supone una puerta a conversaciones incómodas, a pensamientos que en un inicio tan solo no se encontraban o a oportunidades de mejora en empatía, entre otros. Es decir, a pasar la diferencia por el filtro del entendimiento en primer lugar, para poder conversar tranquilamente con el convencimiento de querer más la tranquilidad propia y del/la otro/a que la razón o el triunfo en sí. Y entonces, las posibilidades de triunfar aumentan, conjuntamente o por separado, pero de otra forma dudo que triunfe de ninguna manera.

Y esto serviría para cualquier tipo de relación.