Estos últimos días han pasado cosas, frases y personas increíbles. Un concierto que me ha atravesado, una mirada a modo de dardo, una familia que es una suerte, calidez en el trabajo, un par de conversaciones que me han calado, algún abrazo del pasado, alguno de ellos tan solo pensado, una ayuda imprescindible, varios achuchones a una mano amada, unas cuantas oportunidades aprovechadas, una decisión heavy y atrevida pero firme y algún momento de soledad más reflexivo que sobrante, como el de ahora.
Este inicio de año no ha parado de exponerme que, constantemente, hay una de cal y una de arena y que eso es inevitable, que relativizar importancias es, más que cuestión de subjetividad, supervivencia, y que merezco priorizar básicamente a las personas que me priorizan, a modo de propósito, igual que ellas así lo merecen. Que el foco debe realzar todo lo bueno y bonito que me pasa y que el basurero debe ser mi objetivo para aquello injusto, poco claro o negativo que me venga dado. Self-care, self-love, self-confidence.
El día de hoy aun no ha acabado y la experiencia siempre me ha dicho que valorar cada detalle y cada minuto es lo que más plena, sea exactamente como se imaginó o no, así como que un domingo tonto, igual que la vida misma, siempre puede sorprenderte, a veces para mal pero, muchas veces, para muy bien. No será este, tampoco, un domingo que en mi mente tan solo se prepare para el lunes, ni debe ser este el año en el que deje de ilusionarme con lo que me emociona y apostar por ello, porque creo que solo así se avanza, con altibajos e inquietudes, como todos en definitiva, pero satisfecho con uno mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario