El peso
psicológico que Fotolog tenía para mí era, cuanto menos, importante. Parece
poco maduro reconocer eso… seguramente igual de maduro que lo que yo era en
aquella época en la que, la polluela (como diría madre), empezaba a descascarar
el huevo para salir a la realidad adulta poco a poco.
En
aquella época me inicié en esto de Internet. Después de Messenger, Fotolog me
pareció una genialidad en la que podía comunicar a partir una de mis aficiones:
la fotografía, una de mis necesidades personales
en ese momento: escupir, de alguna manera, todo ese cúmulo de emociones que
aprisionaban aquel pecho adolescente y que debían ser expulsadas. Así
que me fui aficionando a la escritura como medio de expresión. La
mayoría de veces eran emociones e inquietudes que provocaban que hirviese mi interior
y me cuestionase muchas cosas. Así fue como, más allá de significar un medio de
comunicación con gente, otra manera de conocer amigos que lo utilizaban también
con algún fin, o descubrir arte, humor y lo que empezaba a
significar la palabra postureo, Fotolog supuso un medio de reflexión personal. En
aquella época, me enamoré y hablé de amor, tuve dudas existenciales e intrigas
que desquiciaban mi impaciencia, me sentí triste y aprendí a autoanimarme, me
aferré a motivos que fui descubriendo que podían alegrarme, jugamos a ser fotógrafos
y psicólogos, empecé a definir mi personalidad fijándome y evitando, sobre todo,
modelos que no quería seguir y, entre otros y lo más importante, empecé a
trabajar mis emociones y a darme cuenta del bien que eso hacía.
Y,
desde entonces (una etapa en la que escribía sobre aquello que sentía de una
manera más encubierta y con cierta vergüenza) ha habido una evolución en mi
forma de expresión de sentimientos, sin tanto miedo, pudor o incomprensión. Eso
es aliviador porque creo que simboliza el reflejo de la calma personal a la que,
aun inconscientemente en un principio, he podido ir llegando desde aquella
época de caos adolescente. Por eso no me canso de repetir que una de las cosas
más útiles que cada persona puede hacer por uno mismo y para empatizar más con
el resto es interesarse, sobre todo lo demás, por el lado emocional, por los por
qués de nuestros malestares, bienestares y sentimientos y por la forma de cómo
liberarlos, más allá de simplemente sentirlos. Mantener nuestro lado emocional
sano y tranquilo es, en definitiva, gran parte de lo felices que podemos
sentirnos.
Ahora, ya
hablando en pasado y habiendo explicado lo que significó para mí aquella simple
red social, reconozco que venía previéndose su desaparición y que, por la
importancia que para mí y para muchos tuvo, quería dedicarle esta entrada. Ahora
no podré rescatarla cada cierto tiempo y pasarle el link a alguien para
horrorizarnos juntos de aquellas fotos y de aquellos recuerdos mientras nos
echamos unas risas, pero sí que mantengo gente fotologuera, recuerdos que nunca
mueren y, algo esencial, una copia de todos aquellos textos que guardaré como
un tesoro.
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