Cuando todo es muy y mucho pero, a la vez, nada suficiente, todo se percibe estupendo en la vida... al menos adecuado como para sentirse bien y permanentemente hambriento. Pero parece que eso no tiene la misma reacción cuando se traslada al amor, ¿no os parece? El amor no es conformista, es caprichoso. Es una concentración de coincidencias que parece exigir que todo sea tanto "muy", como "mucho" como "suficiente" la mayor parte posible del tiempo. Requiere de un equilibrio entre esas tres variables que, empujando desde dos fuerzas distintas, se dirijan hacia un centro en común. Si el lugar de encuentro no llega a ese "suficiente" o cruza la línea de "lo excesivo", el amor se cuela por la rendija que dista una fuerza de la otra, por no haber invertido la energía necesaria. Si la rendija es grande, se colará más rápido, si la rendija es pequeña, se colará más lento... pero se colará y no calará, que es la única forma de que penetre y crezca. Quizás cuando se encuentra un punto que, lejos del conformismo, pueda parecernos suficiente, el muy y el mucho aparecen más fácilmente.
"No tenemos suficiente con la felicidad, exigimos euforia."
"No tenemos suficiente con la felicidad, exigimos euforia."
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