Algunos
no saben la suerte que tienen hasta que esa suerte se esfuma. Nosotros mismos,
seguro que recordamos joyas de cuyo valor no fuimos conscientes cuando nos
fueron ofrecidas. Algunos ni siquiera creen en la suerte, pero inconscientemente también se pasan el día invocándola. Una vez, 'M' me dijo que la suerte no existe, que
existe el esfuerzo. Que la suerte no viene, que la suerte se gana. Otro día, 'A' me convenció de que lo primero que hay que hacer para tener suerte es desearla. Así que, está bien... venga por azar o por constancia, no todos los días toca
la lotería en cifras, pero sí en oportunidades, en entorno o en compañía. Y es que no
hace falta ser pirata para tener buena pata, atribuir un valor o distinguir tesoros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario