Páginas

Translator

martes, 19 de junio de 2012

Máximo B. (5’9 ≈ 6)

http://www.youtube.com/watch?v=1lyu1KKwC74

Los grandes nunca mueren y para muchos serás legendario, no lo dudes.

En tantos momentos supiste reírte de ti mismo haciéndonos reír a nosotros que no puedo evitar sentir rabia, tristeza y mucha rabia. Nadie merece pasar por según qué cosas y tú saliste adelante en varias ocasiones. Se me hace demasiado raro que ya no estés, enserio, creo que justo estoy empezando a asimilarlo y a descargar y que necesito decirte cosas, demasiadas cosas aunque sea por aquí y al final solo vayan a ser unas cuantas y desordenadas, pero es como un abrazo infinito por escrito.

Voy a mandar a la mierda los últimos tiempos como si fuera tan fácil, enserio, nunca debimos llegar a según qué situaciones y creo que sobre eso deberíamos aprender. De la misma forma que este es uno de esos escritos que nunca querría necesitar escribir. Buscar explicaciones, arrepentimientos y hacer hipótesis ahora es inútil, y tú solo comprenderás del todo qué ha llevado a este final. Nosotros, los que te quisimos por lo que fuiste, te seguiremos queriendo por lo que significaste. A veces decías “Dejadme, estoy loco”, y ¿quién no lo está? Y ¿qué loco no tiene un lado de genialidad indiscutible? Tú fuiste lo que fueses, pero muchas veces genial.

Cuando te conocí en la primera masía, a las pocas horas ya estabas subido encima de una mesa haciendo de las tuyas, ¡hay vídeos! Cada una de las veces que salíamos, charlar contigo era esencial. Me hablabas de temas dispares y eras claro, directo y un guaperas muy terco, eso sí. Solo contigo podía reírme ante un “Hi Hitler”; me decías que tu hijo iba a llamarse Máximo Balsalobre porque era nombre de grande, y yo me partía. Se fue contigo el tatoo, ese que tanto burché al principio y que luego llegó a resultarme entrañable cuando me contaste su significado. Y me acuerdo de las veces que nos invitaste a churros en la churre de tus padres. Fuiste muy afortunado por tener una familia así, tengo que recordártelo porque me consta que te adoraban e intentaban ayudarte con toda su alma y hoy me duele horrores pensar en eso.

Recuerdo que en la segunda masía, aparte de ser un marrano que casi se mea encima de mí, un día nos pusimos a jugar a ping-pong y confiaste en mí para contarme lo que te pasaba, lo que veías, oías y sentías y cómo te sentías con ello. Empecé a preocuparme y valoré mucho aquel rato, seguiste siendo, aun más si cabe, uno de mis ojitos derechos e intenté ayudarte cuanto pude como tantos otros seguramente. Muchas veces era fácil hablar contigo de tus problemas y manías, hacías que fuese natural y yo intentaba que se hiciese divertido intentándole sacar ventajas o cierto humor, y seguías el rollo. Lo sufrías pero también lo sabías reír, por eso quizás cuesta hacerse a la idea de que esto haya pasado. Seguías el rollo como aquella vez que dejaste que te pintásemos dibujos por la espalda con boli, ¿recuerdas? Qué risa. O cuando dejabas que te pintásemos de rojo los labios. O cuando íbamos a ver partidos del Barça o gritábamos cualquier chorrada por cualquier lugar o jugábamos todos juntos en las BBQs y tú eras el capi del equipo chungo. Míticas ya las canciones que tanto me hacían reír del coche de tu padre, las veces que venías a buscarnos a la estación, el día que me viste una teta o el día que nos enseñaste el culo en la piscina de la masía haciendo el tiburón o cuando decías con acento marroquí “tú querer comer huevo” y cosas por el estilo.

Luego toda esa mierda que hoy no quiero recordar. Realmente es duro y muy difícil hacerse a la idea de que nunca ya voy a poder reír contigo, captar imágenes en las que salgas tú o vivir más momentos, más o menos difíciles, pero vivirlos contigo. Te diría muchas cosas cargadas de rabia ahora mismo, pero sinceramente creo que no las mereces, que ya tuviste suficiente y no voy a juzgarte porque seguro que en tu interior luchaste lo que pudiste aunque nunca hubiese estado de más pedirte un poco más.

Estoy contenta porque sé que, pese a todo lo malo, llegaste a ser feliz y a disfrutar en muchos otros momentos. También lo estoy por haber compartido contigo parte de mi vida, por haberte hecho saber que eras una persona importante para mí y por haber intentado ayudarte aunque al final no fuese suficiente. Siento no haber sabido conseguir más por la parte que me toca, pero me alegro por todo lo que tú solo, y tú con los que te queríamos, sí llegaste a conseguir.

El sábado te vi por última vez y el sabor que me queda de esta última etapa, ya sabes, es amargo. Pero Víctor, me quedo con ese último guiño de ojo que me hiciste esa última noche, porque no sé qué significaría en ese momento, pero para mí podría ser un buen resumen de todo lo vivido, todo lo vivido que más voy a recordar: diversión, complicidad, amistad y cariño, mucho cariño. Si hay algo de ti que se queda aquí, por favor, que nos dé fuerza a los que sentíamos eso porque te echaremos mucho de menos. Este es mi pequeño homenaje para ti. Descansa, guapo.

"El genio nunca desea aquello que no existe."

1 comentario:

  1. Que bellas palabras, que bonito de verdad, estoy seguro de que si el pudiera leerlo estaría muy emocionado y muy contento de saber que tenia amistades así, que pena que pasen cosas que al final hagan terminar una amistad de una manera que nadie hubiese querido, que triste final para un amigo tan alegre y risueño como él nunca te olvidaremos, Descanse en Paz señor Balsalobre!!

    ResponderEliminar