A veces converso sola como terapia que me saco de la manga. Y os lo cuento porque creo que va estupendamente. No decíroslo y quedar como una loca, sino hacerlo. Pero, ¿sabéis qué? A mí no me engañáis... ¿quién no lo ha hecho o necesitaría hacerlo alguna vez?
Hace tiempo alguien me dijo que, conversando solo ante el espejo, repitiendo diálogos de Harry Potter, logró perfeccionar su inglés. Y doy fe de que a poco estuvo de sacarse el Proficiency después de ello. De pequeña, escuchaba a veces a una vecina cantando por casa cual artista en un concierto y, un poco más mayor, encontraba algunos borrachos por Marina desarrollando con almas libres y a media lengua su gran mundo interior a las 5 a.m. mientras esperaban a que el metro abriese.
Sea como fuere, hablar solo y conversar con uno mismo, creo que es la mar de sano en la mente, pero que el pensamiento exteriorizado está a otro nivel. Seguramente a diferente nivel de necesidad, provocada esta por una emoción algo polarizada. Creo que puede llegar a ser terapéutico y me atreveré a decir que, sobre todo, cuando lleva días rondando en tu cabeza en forma de ideas o en forma de pensamientos que no tienes oportunidad de decir, que no te atreves a decir (aun) o simplemente de soltar. Pensamientos dichos que, una vez fuera de la boca, llegan incluso a replantearse el deseo, las ganas o la necesidad de ser dichos a alguien en realidad.
Personalmente, he verbalizado exposiciones orales que tenía al día siguiente como si el jurado estuviese delante de mí... ese sería el nivel básico. Pero también he inventado temazos y poemas que, por no haber sido grabados, luego he sido incapaz de recordar pero que me han hecho sentir una genia por momentos. O también he hablado en la radio como si a un millón de oyentes estuviese llegando el mensaje aun sabiendo que lo hacían cantidades con varios ceros menos por detrás. Y, por supuesto, me he autoanimado en voz alta: "Vamos nena, tú puedes.", o he dado las buenas noches en voz alta a alguien en una foto y recibido un abrazo imaginario de vuelta. He incluso rezado como si algún ser divino o llámale universo o energías me fuese a oir o canturreado algún mantra intentando conectar con mensajes secretos de mamá Tierra.
Pero hay una conversación que me fascina: la del desahogo. Esas palabras que piensas y quieres decir a alguien a la cara pero que no sabes cómo ni/o cuándo y proyectas en forma de teatrillo para ver cómo queda, para sentir, de oído, cómo las recibirías o si realmente las quieres decir así. Porque en la mente todo tiene sentido a la vez que todo está a veces intensificado en bucle pero, una vez a fuera, recibido como espectador o a modo de ensayo, a veces el peso que ese discurso tenía dentro de uno/a mismo/a se reduce o aligera. Seguramente, de esas palabras se vaya a hacer llegar algo a aquel/lla a quien iban dirigidas, pero quizás la parte más incorrecta se autorregula y acaba llegando mejor, desde un punto más tenue. O bien, puede pasar que se relativice incluso la importancia de llegar a decirlo porque ya haya sido así dicho de alguna manera o porque fuésemos a equivocarnos del contenedor al que abocarlo: otro corazón. Quizás acabemos eligiendo empáticamente el del aire.
Al final, probablemente la necesidad fuese sacar una emoción en forma de palabras y, una vez fuera la capa más visceral, uno/a es más capaz de ordenar y de adecuar mejor el discurso. A modo de grito, de lloro, de monólogo o de narración, sueltas la basura, reflexionas en voz alta y te quedas con la parte del mensaje que realmente es esencial. En conclusión, lo que vendría a ser exteriorizar pensamientos por escrito, sería equivalente a verbalizar conversaciones pendientes con tu persona imaginaria.
Y ya está. Aunque no sea algo que haga diariamente, bien loca acabo proyectándome hoy y doy un poco de visibilidad a un recurso de gestión emocional como tantos otros.
¡O callarse una discusión y tenerla con esa persona diez mil veces en la cabeza minutos después! A quién no le habrá pasado de guardar esas conversaciones con la almohada y como diría Love of Lesbian "y al despertar, si lo hemos olvidado, quizás no habrá final."
ResponderEliminarM'encanta llegir-te Araitz! 🌹
ResponderEliminarEts una artista i és que tens un do.
Gràcies per compartir aquestes reflexions amb nosaltres.
Saps que també soc molt fan de les converses que tenim al migdia sobre la vida i altres qüestions 🩶