Páginas

Translator

sábado, 31 de agosto de 2024

Lo que no te mata te hace más fuerte, dicen.

No lo puedo evitar, colapso emocionalmente cada vez que te vas, que se te llevan. La casa me come, los miedos resurgen, me abruman las sombras y solo pienso en que pase rápido el tiempo hasta volver a verte y estar contigo. Soy tan feliz cuando estás conmigo y te veo tan feliz cuando estás conmigo que nada puede compararse a ello. Lo sé, está todo muy reciente y hoy, justamente, empiezo la custodia compartida tuya, pero siempre pienso en si realmente esto es superable alguna vez para una madre (al menos para una madre como yo). Siempre creo que no, al menos por ahora. Ese "em faltarás" que me dices tan a menudo cuando te explico que van a venir a buscarte, me da la vida, a la vez que me mata. Siento esto una desgracia a la vez que la suerte más increíble del mundo por tenerte. Espero que lo entiendas cuando de mayor me leas y que entiendas que se me pueden pasar muchos pensamientos feos o negativos por la cabeza... por suerte, tenerte a ti acaba siendo lo que acaba concluyendo que toda esa basura emocional tiene un sentido y que tenerte en la vida, haya tocado asumir las consecuencias que haya tocado asumir, es lo más bonito del mundo.

Cuando vuelves, a veces dices cosas extrañas y otras feas e intento reconducirlo. Ese es mi mayor miedo, de hecho. Por nada del mundo me gustaría que alguien te metiese mierdx en la cabeza, te quisiese poner en contra de mí o de nuestra gente bonita que nos rodea, de nuestro entorno, de nuestros lugares o de tu belleza y bondad tan puras. Me da mucho miedo porque yo tuve que huir de ese tipo de intenciones (entre otras) y sé de primera mano lo poderosa que puede ser la manipulación. Siempre acabo tirando de esperanza y convenciéndome de que, al final, la verdad, lo bueno y lo puro vencen, aunque últimamente en el mundo adulto y en el terreno judicial eso no haya sido así. Ahora mismo estoy muy incrédula cuanto a que la bondad acabe triunfando porque así se me está demostrando a nivel oficial, pero a nivel extraoficial, pese a ese sentimiento de desamparo, sigo apostando all in a que así debe acabar siendo. En este punto, quiero agradecer infinitamente a tu yaya y a tu tío que me estén sosteniendo día tras día, duda tras duda, inseguridad tras inseguridad. Ellos, desde fuera, saben que lo estoy haciendo bien o lo mejor que puedo y a mí, desde dentro, aunque también me resuene bien cómo voy gestionando todo, también todo se me acaba empañando de ese halo de inseguridad que se fue tatuando en mí y que ahora me está costando retirar. No obstante, te diré que, pese a esa sensación de desamparo y de desprotección y de nunca sentirme segura por lo que viene por la otra parte ni sentir que tu estás tan preservado y considerado como creo que deberías estar, prometo que voy a hacer todo lo posible porque salgas adelante lo más feliz, sano, libre, educado y querido posible, entre otros. Pese a que me siento un tanto débil respecto a este tema, la fuerza me sale sola cuando se trata de luchar por ti y por conseguir que seas feliz desde bases sanas, con corazón y con conciencia. 

Ahora vamos a vernos una semana sí y una semana no y voy a intentar hacer todo lo posible por ir normalizándolo e ir haciendo que tú te sientas bien con ello. Porque verte bien a ti, me salva a mí y creo firmemente que, estar bien yo, te hace bien a ti. Por eso llegué también a esta situación, por intentar salvarnos de lo que considero que estaba siendo y hubiese sido peor. Algún día sé que hablaremos de todo porque tendrás muchas preguntas e inquietudes respecto a muchas cosas... y, ahí estaré yo, desde el amor, explicándote por qué consideré que, esta consecuencia de estar separados la mitad del tiempo podía ser mejor que la de estar juntos cada día como lo estábamos en su momento. Y espero que si lo hablamos lo entiendas o lo juzgues desde la empatía que puedas porque, créeme que esto de estar separados me parte el alma cada vez que sucede y que nunca hubiese llegado a tomar decisiones que me fuesen a llevar a esto si no hubiese sido por buscar algo mejor para los dos, para que nuestro tiempo compartido fuese mucho mejor y en positivo y para huir de negatividad y restricciones absurdas y demasiado dañinas. Esto es demasiado duro pero tú me transmites tanta energía y me inspiras tanto amor que tengo que poder llevarlo mejor, para generarte la mayor paz respecto a la situación que te está tocando vivir, para que sientas que esto es tan normal como otras a/normalidades y que en la vida hay cosas buenas y cosas malas o más fáciles o más difíciles en cualquiera de esas situaciones. Ni la nuestra es la peor (aunque yo misma, en primera persona, a veces lo viva tan mal) ni la mejor... pero sí la historia que nos hará más fuertes en algún sentido y, espero, la que nos enseñará justamente aquello que debíanos aprender y a querernos más fuerte y mejor aun si cabe. T'estimo, te quiero, I globus :)

martes, 13 de agosto de 2024

Como en mi pueblo, pero en Molinos

Me voy de aquí un día de agosto de lluvia intensa provocada por una de esas tormentas que te relajan y activan tu dopamina a la vez. Me voy, aun, recordando también la tormenta de ayer en la plaza, por donde el tiempo a veces no pasa y donde vas siempre que no sabes qué hacer o que te quieres encontrar con alguien, porque ahí siempre se resumen y se resuelven las mejores cosas del día o de la vida. Me voy de este lugar que existe aunque esté en Teruel y por donde he paseado mi alegría estos cinco días porque, aunque viniese para cuatro, alargar esta experiencia fue justo y necesario. Me voy sabiendo que, por bonito que sea este pueblo y todo lo que me haya llegado a gustar, una vez más no es el lugar, sino quien te acoge. Y sobre eso estoy algo alucinada. 

Desde que llegué me sentí ubicada y bastante en casa. Quizás soy de confianzas rápidas y de trato natural y eso sea una ventaja, pero tengo comprobado que eso solo encaja si te lo ofrecen por igual. Me voy con la sensación de ser un poco de aquí aunque no sepa ni si voy a volver, pero he conectado con el lugar, con la personalidad y el corazón de las personas con las que más he compartido y siento que he sabido disfrutar de cada rincón que he conocido. Puedo decir que he sido feliz en Molinos. Me voy pensando en que no me ha hecho falta ni avión, ni costa, ni más de medio día de bus en total, para tener la sensación de verano sensacional. El pueblo es genial y ya venía diciéndolo desde que estuve hace unos días en el mío pero, ir a otro al que te invitan, sin presiones, ni relaciones establecidas, pero con personas que te motivan, deja huella y sabe similar.

En Molinos he visitado las grutas y el hombre de la ruta me hizo reír mogollón, "excursioné" hasta el Salto del Pozo donde había poco agua y sí que algún que otro zarzal (que casi me como), paisajes bonitos, ruidos de animalicos, moscas y naturaleza del Maestrazgo por lo menos de la era neandertal. Fui a la piscina que, a las cuatro de la tarde, con un cafelito largo de leche y encruzados compartidos, aquel sauce y las típicas casas de pueblo alrededor, hizo que lo que más apuro me diese fuese que de tanto hacer el muerto sobre el agua por relax alguien pensase que de verdad lo fuese a estar. Hice una barbacoa chula bajo las estrellas en la huerta que acabó en la casa del mejor DJ de la comarca, durmiéndome con trance de fondo y obteniendo de recuerdo una buena estampa. En Molinos no vi molinos pero sí hice una ruta turística y la vuelta de San Jorge aunque pase por el arco de San Roque. Conocí arte, algún truco tecnológico, dormí en compañía, trasnoché, bebí un poco y algo más pero nada que temer o que alarmar, descubrí el presco, pasé poco fresco, vi perseidas, pedí deseos, se cumplieron deseos, vi llover con emoción, olí a lluvia en el pueblo como olor indescriptible y me mojé mientras llovía porque así me apetecía. El último día fui con los mejores al pantano, que es la playa de secano, en un coche volador con alerón, jamón y fuet en su interior y cierto, ya, amor. Y sí, en Molinos también bebí agua varias veces de la fuente del pueblo y quizás eso me haya embrujado y sea eso lo que haya contribuido a que Molinos me haya cautivado.

Que Adri es el mejor, ya lo sabía; que sus padres hayan sido mejores anfitriones aun de lo que sospechaba conmigo, me hace sentir muy afortunada; que la cuadrilla de Rute haya conquistado un rinconcito de mi corazón, ha sido "revolusiooooon"... y pura risa, seguramente de lo que más ha abundado estos días. Ikewa se llama así porque "qué guai" que naciese y su trato en general. Lara fue bondad y compañera de risas femenina en la terraza del bar, de esas que se ríen y comparten mirada hacia arriba a la vez cuando algún brutico dice alguna barbaridad. "Demian", que se escribe Damián pero solo por algo episcopal, fue acento "gaítano" que nunca va a cambiar, chistes, experiencia y cercanía. La camarera del pelo naranja y la de las piscinas fueron cariñosas conmigo y lo quiero recordar. David nos robó estrellas aunque compartió buenos ratillos y Gabi me inspiraba esa esencia característica y de verdad rural. Laia fue mi bonita casualidad (y mira que en este pueblo hubo unas cuantas) y me debe más de media historia de su vida que seguro que podemos retomar. 

Y, en el grupo de los mejores de estos días, sin a los otros menospreciar: Amado hizo honor a su nombre porque se lo gana a pulso ya solo con su forma de ser. Bondad, pasión y buenrollismo relleno de paz. Mikel (o MMM.co), el chico de las mil y una historias, conquista el corazón con su intensidad de hacer y de sentir acompañada con una gracia de otro mundo y una verborrea espontánea y necesaria descomunal. Los yayos de Adri puro amor y entrañabilidad y, Fina y Javi, entre otras cosas, comida rica (pongo esto porque creo que leerlo les haría entrar la risa), mucha amabilidad y también generosidad. Y, para acabar y por no enrollarme demasiado: mi polito bonito de mi "corassón" es todo lo que ya sabía e intuía más lo que calla y yo ya no callo tanto, más todo lo buenísimo que se merece, más un extra más si cabe de mi corazón y de amor. Gracias infinitas por haberme acogido en ese territorio tuyo tan personal, con esa generosidad y esa confianza. Me lo he pasado genial y esto quedará en mi recuerdo como una escapada disfrutona pero no cualquiera, porque el bienestar ha sido máximo y la conexión muy especial.

sábado, 3 de agosto de 2024

Veraneos de pueblo, en mi pueblo

No sabe a vacaciones reales si no se viene... si no se vive. Bajas del coche y huele a casa mirando a cualquiera de sus casas. Ese lugar donde en tus veranos has sido tan feliz y de donde llevas tantas historias escritas en tu corazón y tantas personas inscritas en él que inspira raíces, verdad y mucha mucha intensidad. Creo que mi energía aquí vibra en otra frecuencia situada entre la paz, la diversión, la verdadera sensación de tiempo libre y la necesidad de exprimir ese tiempo a la vez... ese que parece que aquí corra más lento, donde realmente se acaba escapando en cuatro días pero que, por su aprovechamiento, queda en el recuerdo como un transcurso de mil años o mil vidas. 

Muchas veces he comparado los veranos aquí como una especie de Gran Hermano en que, lo aquí vivido, aquí se queda, pero en el que las relaciones interpersonales son lo que realmente cuentan. Pueden ser buenas o no tanto: se critica, se ama, se ríe, se bebe, se llora o se baila o se extraña... pero con un extra de pasión añadida y raramente solo/a, de la mano de alguien de tu peña o de cualquier otra generación. Aquí todos somos importantes para la historia que luego recordaremos porque, cuando se sale de esta burbuja vacacional, suelen reinar el cariño y las ganas de volver haya pasado lo que haya pasado. Al menos, así lo he vivido hasta ahora yo.

Aquí, siempre traigo cosas para hacer, libros por leer o faena por planificar... y me voy sin haber hecho nada de ello. Porque, aquí, el cuerpo te pide calle, Ambar, conversaciones, simplemente vernos y juntarnos, sonrisicas y algunos abrazos... y orquestas y charangas también, ¡claro! Lo de siempre con los de siempre aunque todo haya ido cambiando, pero con la intuición de que hay cosas, más místicas que físicas, que nunca van a cambiar. Y a los que vienen nuevos, bienvenidos sean, a las generaciones que crecen y de un verano a otro no reconozco, un: "¿Y tú de quién eres?" y, a los que se van, un brindis o, si siguen vivos, bombardeo de fotos y de amor para que al verano siguiente no falten.

Aquí todo queda reducido a unas pocas calles, secretos a voces, cuatro posibilidades y media a todo, al Pascual o al Zamacén, en la plaza o en el cantón, holas y hasta luegos, te pico o nos vemos directamente allí, querer estirar vermuts y noches y el dobladillo de la panaderia o el bocadillo de jamoncico como broche. Y, al coger de regreso a la ciudad el coche, sabes que te espera la vuelta al trabajo o, si no eso, algo menos humano y más impersonal muchas veces. Vives un pequeño duelo con una incerteza por delante que se hace, en ocasiones, un poco pesada durante el viaje y hasta tu llegada. Y ya está, después llegas a tu destino y todo se normaliza de nuevo, retorno a tus rutinas y el echar de menos el pueblo se relativiza... hasta que vuelves y te preguntas: ¿Por qué he venido tan poco este año? ¿Me escapo un puente de estos allá? Y te prometes recordarte el ir volviendo cuando sea, pero siempre.