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lunes, 16 de marzo de 2015

25

Tras los 24 fantásticos, llegan los 25 soles, siendo la mitad de las sombras de Grey. Porque lo grande en este caso no es cumplir 25, lo grande es el momento en el que los cumplo. Hasta aquí ha pasado de todo, bueno y malo y mejor, pero os prometo que con las ganas que ahora mismo tengo, lo que puede quedar por pasar a partir de ahora, me tiene entusiasmada. Tras unos años de desequilibrio entre mi energía y algunos sucesos, por fin ha llegado una época en la que puedo decir que me siento realmente bien. Y, sinceramente, creo que lo merezco.

Para algunos soy una sonrisa andante, pero para mi habitación no siempre lo he sido. Admito que tropecé con  un periodo de saturación, probablemente necesario,  en el que llegué a sentir bastante desilusión en general. Algunos asuntos hicieron que mi alrededor pasase de ser una motivación a presentarse algo lineal. Mi carácter se acomodó en el pasotismo como protección. Lo nunca visto. Es cierto, eso hace que las cosas te afecten menos, pero a la vez hace que te sientas menos vivo de lo que te gustaría. Prioricé un cambio urgente; pensé en motivos y busqué errores. Tras tantos momentos sociables como en soledad, empecé pensando en lo de fuera y acabé detectando la solución adentro. Os recomiendo que os miréis el ombligo de vez en cuando, no para creer que es ese el centro del mundo, pero sí quizás el centro de algunos de vuestros problemas y la respuesta a la mayoría de sus soluciones y estados de ánimo. Vivir intenso es una elección y siempre tiene consecuencias, positivas y negativas, pero son precisamente esas las que hacen que reflexionemos y valoremos prioridades y placeres, uno de los favores más grandes que podemos hacernos.

Tras haber asimilado lo que para bien o para mal ha supuesto ese periodo, hoy puedo explicar esto sin hermetizarlo. Tengo ilusiones y preocupaciones, cosas en camino y algunas con las que quiero seguir caminando, más seguridad y menos miedo... me siento activa, pero en calma. No sé si casualidad o consecuencia, pero esta está siendo una época bonita de oportunidades, recompensas, sorpresas, retos y, como intuí en la primera entrada de este año, de cosas que van estabilizándose a mi alrededor, pero sobre todo en mi cabeza. Qué queréis que os diga, yo a los 18 era genial pero un flan todavía en muchos sentidos. Es ahora cuando me siento igual que entonces pero una mujer más fuerte y con energía renovada para compartir con quien quiera… pero, sobre todo, con energía para rato.

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