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martes, 5 de agosto de 2014

Master-femmes

Muy probablemente, por cada quedada de mujeres que se da, muere un hombre en este mundo. Eso sí, en compensación, otro renace, es bien mentalmente jodido o amado incondicionalmente. A veces, llega a darse cuenta cuando ha muerto.
Probablemente también, gran parte de la humanidad tenga una mente parcialmente perversa, sucia y furcia… Menos de lo aparente pero tanto como el subconsciente nos asegura, para suerte de todos. En el caso de las mujeres, a nivel individual es una pasada cómo cada una podemos hacernos sentir increíbles y sensuales, en pareja, la clave de la seducción es sentirse deseada pero, ¿y cuando se pone la experiencia en común? Comparar, observar, opinar, aconsejar… es sumamente divertido e interesante. Al fin y al cabo, una mujer que disfruta su feminidad, necesita sentirse mujer, con todo lo que eso conlleva. Esos momentos en que lo consigue, son siempre trascendentes.
Hay mujeres insatisfechas. Sí, las hay... con su vida en general. Muchas de ellas, oportunistas que intentan boicotear esa actitud que envidian… esa que no llegan a alcanzar por la razón que sea y que, en definitiva, muestra el esplendor decisorio femenino. La frustración les impide pedir ayuda o querer ser ayudadas. Se den cuenta o no, lo único que hacen es alimentar que la mujer aun se sienta en ocasiones juzgada simplemente por su instinto animal (¡como si en eso hombres y mujeres fuésemos tan distintos!). Algunas mujeres, es cierto, son decepcionantes… otras sin embargo, a su estilo y afortunadamente, son hermosas.
Si alguna vez habéis presenciado una conversación sexual entre mujeres, sabréis que es presenciar un ritual apasionante. Si sois hombres y habéis tenido la oportunidad, sentíos afortunados... pocos entran ahí. Sin límites, retroalimentamos nuestra libertad de expresión y de pensamiento. Lo que puede surgir de ahí es una locura, a parte de un sinfín de risas. Como si de un confesionario o de un consultorio del amor se tratase, se acaban uniendo lazos y, creedme, creando escuela. Se aclaran cuestiones, se sugieren opciones y, al final, la única pretensión es la de conseguir la satisfacción personal y, por qué no, una buena cara de “Master of Univers” del adversario, como recompensa.
Hay que saber con quién, pero el hecho de compartir conocimientos y experiencias es, más allá que un disparate, algo que agradecer.  ¿Cuántas parejas pueden estar ahora mismo satisfechas por resoluciones extraídas de alguna quedada femenina perversa?  Hombres, cuando un grupo de mujeres se reúne y habla de sexo, más que temer, sujetad bien la cabeza para que la que ruede no sea la vuestra... Por lo demás, celebradlo porque, a la larga o a la corta, algo positivo sacaréis de ello si sois capaces de mantener a esa fantástica mujer... una Master-femme.


(Dedicado a mis Master-femmes y todos esos ratos tan divertidos.)

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