Páginas

Translator

martes, 6 de mayo de 2014

Creatividad cohibida, comunicación perdida

Actividades como dibujar, cantar, hacer manualidades o jugar, a menudo se relacionan con las etapas infantiles. Los adultos repetimos una y otra vez: “No sé dibujar.”, “¿Cantar? ¿Quieres que llueva?”, “¡Yo no bailo!”, “Esto no es lo mío...” No sé hacer esto, no sé hacer lo otro... Pasamos por alto que, más allá de simples actividades lúdicas, son formas de comunicación: lenguajes alternativos al escrito y hablado a los que estamos más acostumbrados. Sabemos utilizarlos, otra cosa es que queramos. Y ya no es cuestión de eso, sino de lo cómodos que nos resulte personalmente o de lo libres que nos sintamos de hacerlo de cara a la galería.
A través de formas de expresión más artísticas, reflejamos estados de ánimo y rasgos de identidad que posiblemente solo a través de estas técnicas somos capaces de mostrar en estado puro, tal y como nosotros los percibimos. Eso nos ayuda a mostrarnos. Se trata de libertad de expresión amplia y sin códigos, tan válida como cualquier otra, pero no menos. No sé en qué momento decidimos abandonar ese lado más artístico o “infantil” (para los que prefieran llamarlo así, aun equívocamente) pero prescindir de ello supone limitar nuestras capacidades comunicativas y perder en creatividad personal.
Avergonzarnos de utilizar estos lenguajes nos hace más inútiles. Una cosa es la estética y otra la profundidad. Quizás las personas nos volvemos excesivamente superficiales con los años y nos creemos muy capaces de juzgar si esto está bien o lo otro está mejor. A veces obviamos aspectos más importantes. Aunque sea a diferente escala, los niños tienen una mente más prodigiosa en ese sentido. No creo que sea cuestión de que las personas adultas seamos más o menos creativas que ellos, sino de que tendemos a restringir nuestra creatividad restándole importancia y dedicándole menos tiempo a actividades que pueden ampliarla. Quizás, aunque conscientemente no la tengamos tan presente, por nuestro propio bien no deberíamos olvidarla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario