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miércoles, 5 de febrero de 2014

La copa menstrual

Cuando recibí el pedido por correo sentí esa emoción que tiene un niño cuando estrena zapatos nuevos. No muchas personas me habían hablado de ella y tan apenas hacía medio año que sabía de su existencia, pero tenía referencias suficientes e información convincente como para hacer el cambio, comprarla y probar… ¡y llegó justo a tiempo! Hablo de la copa menstrual. De algo que puede dar un poco de grima a algunos pero que no deja de ser algo útil y normal para la vida diaria de las mujeres. Algunos os estaréis preguntando de qué narices trata y por eso escribo sobre ella, para que sepáis qué es, para qué sirve y en qué consiste. Y, si alguna chica también se atreve a hacer el cambio, estupendo, porque creo que es una auténtica ventaja para nosotras en esos días en los que tenemos la menstruación.
Es un recipiente de silicona que tiene forma de copa/campana. Es de uso interno pero a diferencia del tampón, no absorbe la sangre, sino que va quedando depositada en el recipiente, lo que me gustó ya que se expulsa y no queda concentrado. Para introducirla hay que doblarla y acomodarla hasta que haya entrado entera y sobresalga, un poco, un manguito que tiene para poder luego extraerla. Una vez dentro, queda de tal manera que se acomoda a las paredes para que no haya pérdidas y todo el flujo quede en el interior. Para sacarla, debe estirarse del manguito a la vez que ayudar haciendo un poco fuerza con los músculos. Como con un tampón, vamos. Una vez fuera, el líquido puede verterse en el váter y la copa debe lavarse antes de volver a introducirla. Si estamos en un baño público, esto puede ser complicado a veces, entonces puede limpiarse con papel higiénico simplemente y, una vez en casa, ya se limpia mejor. No es recomendable llevarla más de 12 horas seguidas, aunque la frecuencia con la que se cambie también dependerá de la cantidad de menstruación que se tenga. Difícilmente se llenará enseguida. Después de utilizarla por última vez tras cada periodo, debe hervirse durante 5 minutos aproximadamente para esterilizarla de nuevo.
Ventajas: Es muy cómoda, no produce picores y ni la notas. Se puede dormir con ella sin ningún tipo de problema y puede hacerse vida normal. No hace daño ni produce molestias. Ahorras mucho dinero en compresas y tampones ya que, en un principio, el artículo en sí es más caro (yo lo conseguí por 20€ por Internet), pero a la larga sale mucho más económico ya que es reutilizable y puede durar hasta 10 años. Es higiénico y supone menos deshechos para el medio ambiente (a diferencia también de la compresa o el tampón).
Desventajas: No hay que ser escrupuloso (al fin y al cabo lo que va a parar dentro de la copa es nuestra propia sangre). Las primeras veces es aconsejable ponerse un salva-slip por si acaso la colocamos mal hasta que le cojamos el tranquillo. Y, como siempre, cuidado para los que puedan ser alérgicos al material del que está hecha.
Como una de las chicas que a mí me la recomendó, me dijo: “Es uno de los inventos revolucionarios del siglo XXI para las mujeres”. Por eso, yo os animo a que probéis ya que le veo muchas más ventajas que inconvenientes. Ante el desconocimiento, a veces nos cuesta dar el paso y cambiar, pero os quería informar porque creo que vale la pena. Podéis buscar información y otras opiniones por Internet porque cada día se está conociendo más y la utilizan más mujeres. Ya me contaréis las que la probéis.

PD: Gracias a Alba y a Ruth que fueron las que a mí me la recomendaron.

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