Páginas

Translator

lunes, 13 de enero de 2014

Teorías del escapismo masculino

Tengo dos teorías acerca de los chicos y su comportamiento escapista ante una posible relación. No ofrezco la solución a nada y esto puede, reconfortar a algunos, y traumatizar a otros. ¿Queréis saberlas? Seguid leyendo. ¿No queréis? Huid como ellos.
La primera reflexión me la aportó una amiga más mayor que, con experiencia y más paciencia que un santo, me convenció: “Si a un chico le gustas, le gustas desde el principio.” Difícilmente hay vuelta de tuerca. Si un chico puede llegar a tener algo contigo, en la mayoría de casos lo sabe desde el primer día en que queda contigo, tras el primer vistazo y las primeras conversaciones. Probablemente nosotras también lo intuyamos, pero podemos cambiar de parecer con mayor facilidad por detalles más sensoriales. ¿Sabéis qué creo? Que partiendo de ahí, cualquier esfuerzo por llamar la atención de un chico al que no se la has llamado desde un principio, es malgastar tiempo. Los que me conocen saben que apuesto por dejar claro que tenemos interés en alguien, a esa persona, por lo poco que tenemos por perder. Pero sí que tenemos cosas y tiempo por perder cuando nos esforzamos en excesivo por algo que no nos corresponde. Si algo he aprendido con el tiempo (siendo consciente de que aun me queda mucho por aprender) es que, cualquier sobreesfuerzo por nuestra parte puede suponer un mero recordatorio para la otra parte, pero no mayores logros. Por eso es importante, en este terreno, saber abandonar un objetivo en un momento dado y no llegar a torturar nuestra mente ni agotar la ajena. Ya sabéis… a veces “más vale una retirada a tiempo que una batalla perdida”. O como dijo Cervantes “El retirarse no es huir, ni el esperar es cordura, cuando el peligro sobrepuja a la esperanza.” Y sí, el peligro muchas veces somos nosotros mismos cuando, en forma ya de obsesión más que amor (como decía la canción), asumimos una conquista más ya como reto que como algo que creamos que realmente es buena idea seguir persiguiendo.
Ahora, la otra teoría… Una que no podía confirmar por falta de modelos pero que, un amigo, en una noche de hablar y razonar, llegó a corroborarla: “Los chicos se asustan antes que darse tiempo a sentir.” Es la típica situación en la que parece que todo va sobre ruedas pero, de repente, la historia se acaba o desaparecen en combate. Sobre unos solo voy a hacer mención porque no merecen mucho mi respeto: aquellos que tienen interés hasta que consiguen su objetivo (de usar y tirar). Me centraré en los otros. En esos que, seguramente, si permaneciesen bajo “la presión que sienten” en esa ilusión del principio, llegarían a sentir más de lo que pueden creer, por alguna de las chicas a las que han dejado pasar. En este caso, algunos sienten peligrar su libertad y temen ligamos que a veces confunden con cadenas. Otros, se ponen el reto pero, esta vez, en forma de mujer. O sea, llegado ese punto en el que la chispa está a punto de encender la mecha, despistan su objetivo inmediatamente, con otra, como vía de escape a sentimientos más profundos por la que ya están conociendo. Caprichoso, y bastante cobarde también. Me preocupa seguir tropezando con historias así porque son buenas, pero igual de buenas que efímeras, y eso acaba transformándose en más vacío que lleno o en alguna situación indeseada. A la larga, no tengo claro si alguien gana en ese caso. Y es que chicos, no sé si quiero, pero quizás algún día os acordáis de alguna de nosotras (y si es demasiado tarde, me voy a cagar en todo).
En definitiva, creo que cualquier chica que esté leyendo esto puede sentirse identificada con alguna de estas teorías y, si no, sentiros afortunadas pero estad preparadas para poder llegar a experimentarlo. De acuerdo, no es algo para lo que uno pueda prepararse pero, llegado el momento, sí que podemos rehuir de la sensación de culpabilidad porque alguien decida no querernos de la misma manera en que nosotros lo hacemos. Eso no va a hacer que esquivemos el dolor o la sensación de caída o fracaso... pero va a ayudar a que evitemos infravalorarnos. Soy consciente de que es fácil decirlo y menos sentirlo pero, a veces, no hace falta buscar culpables ante algo sobre lo que solo el corazón y su des-sincronismo entienden... nos parezca más o menos acertado o mejor o peor oportunidad para empezar algo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario