Hoy, estoy escribiendo esto ayer, de hecho, porque el ser humano tiende a avanzar qué será del mañana y mi cabeza ha previsto que hoy no sería un día en el que fuese a querer expresar con boli o teclas, sino solo vivir, sentir, superar la nostalgia, querer quedarme con lo bueno, querer ver cosas con esperanza incluso en lo que ahora causa cierta incredulidad y querer poner una barrera a las emociones adversas. Septiembre tengo que empezarlo bien porque, a finales de agosto me causa tanta repulsión y a finales de mes tanta pereza que, al menos el dia 1, me obligo a pensarlo en positivo.
Estos días afronto algunos cambios y confieso que, de entrada, cojo con poca ilusión ninguno de los que tengo constancia. Los que me conocéis sabéis que eso es muy raro en mí y, aunque conozca y justifique de sobras las razones, voy a tener que motivarme acogiéndome a cualquier excusa o sorpresa que se interponga por el camino porque, las responsabilidades, lo que tienen es que no te dan opción: o las coges con más ánimo o con menos, pero las coges. Así que, sin duda, esa actitud va a tener que cambiar ya y a contrarreloj. Y eso es así porque creo mucho en que, ante casi cualquier experiencia, la actitud es básica para cómo vaya a poder resumirse luego todo. Todo o casi todo depende de la actitud con la que se mire ese todo.
Aunque este año, al menos hoy, no salga de mí dedicarle unas líneas de amor e ilusión al inicio de septiembre, sí que le voy a agradecer a esas semanas del verano, que tanto me han recargado en positivo, que hayan supuesto justamente eso que necesitaba de ellas: simpleza, paréntesis, refugio, respiro, identidad, alegría, diversión, cariño, energía y bienestar. Sin duda, venir de haber vivido eso, no ayuda a querer afrontar rutinas y cambios porque ha sido demasiado guay pero sí que, en el día a día, promueve la motivación y la ilusión de, tras todo el curso, o incluso en algunos instantes a lo largo de él, volver a encontrarse con esas sensaciones. Seguro que así acaba siendo.
Y, si hoy estoy en off y mi plan de reflexión es quedarme estirada en el suelo un buen rato o tantas horas como haga falta porque así me lo pide el cuerpo, voy a verlo como un privilegio porque sé que, mañana, a estas mismas horas, con más o menos ganas iniciales, todo será bien distinto e intenso y que no parará hasta dentro de varios/largos meses. Y, nada, ya nos encargaremos de vivir y de vivirlo lo mejor posible y que sepamos. Así que, por último y a modo de reto que creo aprendido, para llevar mejor lo de dentro, hacer focus en lo importante y economizar energía: o lo que venga a lo largo del curso de fuera vale la pena y/o suma o mejor tener presente que, "lo que no es mío, mejor que se lo lleve el río." Buen curso escolar a todos/as y a por todos los retos que se crucen en él.
¡Buen inicio de curso a todos/as, en especial a los/as maestros/as y a mi hijo! :)