Páginas

Translator

domingo, 1 de septiembre de 2024

No deja de ser septiembre, aunque no es otro septiembre cualquiera.

Hoy, estoy escribiendo esto ayer, de hecho, porque el ser humano tiende a avanzar qué será del mañana y mi cabeza ha previsto que hoy no sería un día en el que fuese a querer expresar con boli o teclas, sino solo vivir, sentir, superar la nostalgia, querer quedarme con lo bueno, querer ver cosas con esperanza incluso en lo que ahora causa cierta incredulidad y querer poner una barrera a las emociones adversas. Septiembre tengo que empezarlo bien porque, a finales de agosto me causa tanta repulsión y a finales de mes tanta pereza que, al menos el dia 1, me obligo a pensarlo en positivo.

Estos días afronto algunos cambios y confieso que, de entrada, cojo con poca ilusión ninguno de los que tengo constancia. Los que me conocéis sabéis que eso es muy raro en mí y, aunque conozca y justifique de sobras las razones, voy a tener que motivarme acogiéndome a cualquier excusa o sorpresa que se interponga por el camino porque, las responsabilidades, lo que tienen es que no te dan opción: o las coges con más ánimo o con menos, pero las coges. Así que, sin duda, esa actitud va a tener que cambiar ya y a contrarreloj. Y eso es así porque creo mucho en que, ante casi cualquier experiencia, la actitud es básica para cómo vaya a poder resumirse luego todo. Todo o casi todo depende de la actitud con la que se mire ese todo.

Aunque este año, al menos hoy, no salga de mí dedicarle unas líneas de amor e ilusión al inicio de septiembre, sí que le voy a agradecer a esas semanas del verano, que tanto me han recargado en positivo, que hayan supuesto justamente eso que necesitaba de ellas: simpleza, paréntesis, refugio, respiro, identidad, alegría, diversión, cariño, energía y bienestar. Sin duda, venir de haber vivido eso, no ayuda a querer afrontar rutinas y cambios porque ha sido demasiado guay pero sí que, en el día a día, promueve la motivación y la ilusión de, tras todo el curso, o incluso en algunos instantes a lo largo de él, volver a encontrarse con esas sensaciones. Seguro que así acaba siendo.

Y, si hoy estoy en off y mi plan de reflexión es quedarme estirada en el suelo un buen rato o tantas horas como haga falta porque así me lo pide el cuerpo, voy a verlo como un privilegio porque sé que, mañana, a estas mismas horas, con más o menos ganas iniciales, todo será bien distinto e intenso y que no parará hasta dentro de varios/largos meses. Y, nada, ya nos encargaremos de vivir y de vivirlo lo mejor posible y que sepamos. Así que, por último y a modo de reto que creo aprendido, para llevar mejor lo de dentro, hacer focus en lo importante y economizar energía: o lo que venga a lo largo del curso de fuera vale la pena y/o suma o mejor tener presente que, "lo que no es mío, mejor que se lo lleve el río." Buen curso escolar a todos/as y a por todos los retos que se crucen en él.

¡Buen inicio de curso a todos/as, en especial a los/as maestros/as y a mi hijo! :)

La vida, con arte

Aprender a interpretar un Miró, reproducir obras a su manera, ver su primera película de Meliés, inventar historias a través de un cuadro, analizar emociones en una escultura, adivinar en qué obra se esconde X personaje, decir qué vemos o qué están haciendo en una obra en concreto, expresar si nos gusta o no aquello que vemos o qué nos parece aquello que ocurre en una obra en sí, hablar de materiales con los que hacer arte, descubrir el trencadís, els vitralls, etc... Si algo me ha enseñado mi paso por la escuela y el contacto tan estrecho con el arte (y con este museo en concreto) que me ha facilitado, es la importancia de permitir a los/as niños/as tener contacto con arte en todas sus formas. 

Llevo a mi hijo a museos, a espectáculos y a conciertos desde sus pocos meses de vida y no aspiro a que recuerde lo visto hasta ahora ni sé si en un futuro le gustará el arte o no o en qué forma. He sido criticada por hacerlo a la vez que admirada por lo mismo. La verdad, no aspiro a que me cuelguen ninguna medalla a la mejor madre ni a la más cultureta pero, lo que sí que tengo claro, habiéndolo experimentado, es que le sumará. Haga lo que haga y sea lo que sea en un futuro, creo firmemente que todo esto le empapará de algo bueno y que va alimentando de alguna manera su subconsciente y aportando algunas riquezas a su aprendizaje. 

No sé si aprenderá más o menos de arte (seguro que algo más que no llevándole a ninguno de estos sitios) pero, desde luego, el contacto con el arte no solo muestra cuestiones estéticas, sino que ayuda en cuestiones directa o indirectamente relacionadas como: el desarrollo del lenguaje, la capacidad de análisis y de argumentación, el ritmo, la expresión, la interpretación, la creatividad, la apertura de ideas y de mente, la tolerancia y la curiosidad, entre otros. Sin duda, yo solo le veo cosas positivas a parte de que, con un acercamiento en edades bien tempranas, mi experiencia ha sido la de promover que desde bien pequeñitos sientan interés o tengan la capacidad de sentirse a gusto en entornos así, que incluso lo pidan, que sean capaces de aguantar espectáculos (entre otros) de larga duración concentrados/as, etc...

Mi experiencia también ha sido la de que, hasta el momento (siendo mi hijo tan pequeño hasta ahora), ir interactuando con él, explicándole cositas, preguntándole otras, dirigiendo su atención hacia algún ou to en concreto (dependiendo de su momento evolutivo), etc., ha ayudado a despertar ese interés y a mantener esa concentración de la que hablaba antes. Así que, en general, os recomendaría que intentáseis empatizar con esas personas que interactúan con niños/as pequeños/as en contextos así... siempre teniendo en cuenta que esos/as adultos/as estén haciéndolo de la forma más respetuosa posible y evitando molestar, claro. De hecho, ese mismo es otro aprendizaje para los peques.