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miércoles, 15 de julio de 2015

¿Dar o recibir?

No sé si alguna vez os lo habéis planteado, pero el otro día nos lanzaron la pregunta: Qué creéis que da más felicidad , ¿dar o recibir? (Y dejad de pensar solo en connotaciones sexuales, marranos). Probablemente lo primero que viene a la cabeza es que un mix es la combinación perfecta; que “no lo uno sin lo otro”, ¿no? Pero, si se ciñe a tener que escoger entre una u otra acción, ¿cuál creéis que objetivamente hablando aporta mayor satisfacción?

Para algunos, elegir “dar” como respuesta podría sonar demasiado sumiso, de tontos de los que se aprovechan y, otros, podrían preguntarse: ¿quiere decir eso que “dar” tiene una base egoísta si provoca autosatisfacción? ¿Se da siempre con un interés implícito? Seguramente a veces sí, se espera recibir un reconocimiento como mínimo. Pero también espero que, la mayoría de ocasiones, eso sea una consecuencia a que, la motivación principal de dar, lo provoque el placer de tener delante a alguien que lo inspira.  ¿Es posible que haya alguien que se limite a “recibir” sin “dar” en algún momento? Creo que no. Creo que simplemente son impresiones que causan las personas cuando no somos nosotros, o el entorno que conocemos, quienes lo recibimos. En una relación de dos personas, sea esta del tipo que sea, si solo una de esas personas da y la otra se limita a recibir, probablemente la relación tenga todos los puntos para ir en declive. Y no quiere eso decir que esa persona no sepa dar sino que, aunque suene duro, dará a alguien por quien sienta (más) interés, seguro.

Dar a alguien que exige, hace que sintamos desdén y rabia. Dar a alguien de manera voluntaria provoca bienestar porque, durante el tiempo en el que se idea, se hace y se lleva a cabo eso que das, uno se siente coherente con lo que siente. De ahí que, después, esperemos recibir, más que por lo que puedan aportarnos, para percibir que los sentimientos de la otra persona se correspondan a los nuestros. De esa manera, dando, ambos salen ganando. Por eso, si  volvemos a la pregunta inicial, quizás la fórmula perfecta se acerque más a que las dos personas estén dispuestas y motivadas a “dar”. Porque si ambos dan, ambos en algún momento reciben, y solo así puede generarse una relación sana y positiva. “Recibir”, pues, puede simbolizar un reconocimiento hacia nuestra persona pero, “dar”, seguramente sea una necesidad humana de alguien que siente. Y, más allá de por quién o cómo, todos sentimos.

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