Busco sorprenderme. No
prever que detrás de esa esquina me esperará ese retroceso siempre dispuesto a
joder la marrana. Busco el avance personal, espiritual, pasional y de otras palabras acabadas en “al”. Ese sustancial salto de obstáculos con el que
sentirme invencible y salir sola del paso, de nuevo y por mis santas narices.
Busco empaparme de cultura y reafirmar mi odio contra una visión unilateral del
mundo. Busco compartir y no dar explicaciones, no tener que justificar y
rodearme de belleza de la buena. De la buena. Ante la duda, notar cómo me
resbala la indecisión y ver claro siempre ese motivo mayor que compensa al
lanzarse. Busco enamorarme de iniciativas y decisiones, e incluso de sus
consecuencias. Que el mundo explote conmigo o sin mí, pero que, para mí, empiece a
hacerlo tras cada uno de mis pasos. Sentirme dispuesta a muchas opciones y
restringirme en nada. Sentir cada día, como hoy, que nada acaba pero que todo
empieza.
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