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jueves, 26 de junio de 2025

Se viene

Se vienen las vacaciones. Hace años, no tantos de hecho, eran solo foco de alegría, de descanso y acción a partes iguales, de motivación y de creatividad sin fin. Desde hace un año aproximadamente, las vacaciones son todo eso pero, entre el sol y yo se instala una nube: se llama custodia compartida. En periodo vacacional, siendo este para mí bastante largo y libre, se hace duro a veces pensar que podrías estar disfrutando de tu hijo y él de ti más que nunca, haciendo planes increíbles y cogiendo más energía juntos que nunca. Pero no, eso solo podemos hacerlo a tiempo parcial, la mitad del tiempo, como durante el curso nos ha ido pasando pero durante periodos más largos, tanto los presentes como los de ausencia.

Pero, ¿sabéis qué? Siento que algo está empezando a cambiar en mí, quizás ya por el hartazgo de miedos, inseguridades y desprecios aceptados que llevo encima desde que decidí separarme o incluso desde antes. Creo que me estoy haciendo fuerte... sensible de corazón pero más fuerte de mente (para prueba, que esté escribiendo esto). Y no, no fría, nada fría de hecho, solo con ganas de poder seguir teniendo la oportunidad de disfrutar la vida así como vaya viniendo y decidiendo. No había estado más sensible desde mi adolescencia, de lágrima fácil, pero empiezo a no sentirme frágil y sí capaz de llevar esto sin quererlo pero con firmeza, sin torturas pero con ganas de comerme el mundo hasta donde este se deje dentro de mi relativa ambición. Ganas de disfrutar cada momento y pedacito de vida que me sea disfrutable y de gestionar lo antes posible y mejor que pueda/sepa esos momentos de mierdx (dentro de la realidad de cada uno) que la vida me ha demostrado que, aunque merezcas cero, existen. C'est la vie, ¿no?

¿Sabéis qué también? Si algo he aprendido durante este tiempo y que me sirve pensar para este y para cualquier otro contexto en la vida es que si algo no puedo controlar, solo me queda soltar, confiar y dejar que suceda lo que tenga que suceder. El verdadero control solo se debería ejercer en mantener esa esencia, que al menos de mí, siempre me ha gustado tanto: la positiva, la reparadora, la motivada, la desde el corazón y desde el amor, empezando por uno mismo y repartiendo a quienes te cuidan, te quieren, te motivan, inspiran y te hacen la vida tan fácil, bonita y tranquila como se pueda... para que todo, como suceda, se lleve lo mejor posible.

Si la vida son decisiones y a veces seguramente nos equivoquemos en algunas de ellas y paguemos sus consecuencias (tanto las buenas como las malas), quiero no dejar de decidir nunca seguir buscando el lado bueno de las cosas y la felicidad en cada resquicio o pequeño acto que surja de la bondad. Al final, con la separación, perdí algunas esperanzas que tocaba perder, algunas ilusiones que parecían ser alucinaciones y algunas creencias que seguramente solo fuesen fruto de lo que quería creer. Perdí un amor, dañino en demasiados sentidos que lo hacían un sinsentido, y encontré el recuerdo de un enamoramiento con mucha intención, el desamor impotente por el camino y un penoso final. Pero también gané, y ese era justamente el principal objetivo. Gané el autoamor y la validación que tanto me hacía falta recuperar y que es imprescindible. Seguro que mi hijo prefiere y merece una mamá así, la que estoy recuperando actualmente, así como seguro querría para mí que, dentro de lo que puedo controlar, me permita disfrutar con y sin él. Porque si algo sí sé es que eso se acaba convirtiendo en energía en positivo, en amor acumulado y en ganas de vivir cada momento juntos con la intensidad de ese instante y de todos los anteriormente no vividos.

Así que se viene un periodo agridulce en parte, pero una oportunidad temporal para dar a las oportunidades y para seguir esa reconciliación conmigo, con los míos y con lo que me gusta. Unas ansiadas vacaciones sin grandes planes pero dispuesta a seguir el instinto básico de "lo que surja y apetezca", simple pero reconfortante. Mi único propósito antes de empezar estas vacaciones es el de la calma (que no la inactividad). El del descanso desde lo placentero y la revolución desde la paz y desde esa conciencia tranquila que por suerte me lo permite. Espero seguir haciendo reflexiones que potencien mi alegría y la suerte que sí tengo como lo estoy haciendo, "poc a poc", respetando y comprendiendo todo lo que me está pasando, "amb bona lletra". 

Así que se vienen, ojalá, unas vacaciones de estas que gestionas, limpias basura, ordenas, respiras y también puedes saborear. En las que, cuando esté con mi hijo se multipliquen los motivos de celebración y en las que, cuando no esté con él, pueda disfrutar de estar conmigo y también aprovechar para rodearme o comunicarme con personas que desde el corazón me dan cariño, me disfrutan, se dejan disfrutar y sostienen e inspiran a partes iguales. Así que se viene, seguro, algún periodo en el que voy a tener que querer a mi hijo igual aunque en la distancia, pero en el que tengo ganas de disfrutarme por mí, por él y por los que me quieren. Por todo lo que creo que sería tan positivo que él acabase mamando de mí y que los que me quieren pudiesen seguir encontrando en mí. 

Y si este texto puede ayudar a que alguien que esté pasando o vaya a pasar por lo mismo se sienta acompañado/a, estupendo.