Cuando
un amigo se va, algo se muere en el alma, cuando se va por circunstancias pero
ahí está, algo se muere doble, pero algo vive permanente en dos lugares
llamados corazón. Cuando eres tú la que
decides exponerte a algo finito, cuando llega ese fin la tristeza te culpa sin
querer aun siendo injusto. Pero no es negativo vivir algo por lo que un fin
duela, porque eso es que fue algo bueno.
Nada será lo mismo pero hemos ganado respecto a hace un tiempo, nos hemos conocido. Conocer
a otras personas es siempre una oportunidad increíble, es conocer un submundo
nuevo que nunca deja indiferente y algo aporta a tu persona, aunque sea una ínfima
sensación. Pero hay personas que calan
hondo desde bien pronto, personas con las que te sientes realmente a gusto y
con las que puedes ser tú sin forzar situaciones ni ocultar desaciertos. Personas
con las que conectas… quizás las personas más peligrosas a la vez. Y es que
desde el momento en que te sientes en sintonía con alguien, estás perdido, nunca
más va a serte indiferente pese a que la gente vaya y venga y venga y vaya sin
poder hacer nada.
Sin
embargo, es tan gratificante el tiempo durante el que dura la sensación de calor
correspondido, que no paramos de lanzarnos y de exponernos a ello, sin pensar
ni temer en una posible fecha de caducidad. Hay amistades ocultas en cualquier
esquina de cualquier lugar que, por insospechadas que fuesen, son las amistades
más grandes y puras de lo que nadie pueda imaginar. Hay amistades por las que nadie apostaría hasta que se descubren o se comparten, amistades que buscan
esconderse por evitarse explicaciones, amistades que te rellenan tanto cuando
estás lleno como cuando querrías tirarte al vacío. Por lo que dicen y por lo
que esconden, hay amistades peculiares como todas y bellas como ninguna.
El
amor, en cualquiera de sus formas, es una fuerza superior a casi todo en este
mundo. A veces la línea que separa algunos términos es confusa, pero quien no
falla en la respuesta son los sentimientos. Y cuando lo aclaran, siempre hay un
punto en el que tienes que tomar algún tipo de decisión, sacrificando a veces cosas,
exponiéndote a ganar y a perder, incluso personas, incluso a otros tipos de
amor. Pero ¿sabéis qué? Yo creo que hay un sentimiento igual de poderoso y más
estable que el amor y es el cariño. Y
con eso, con eso no pueden ni las circunstancias, ni los contratiempos, ni las
decisiones. Y con eso, de alguna manera, el calor nunca te abandona del todo.
Una vez
me dijo una persona que “Nunca estará solo un corazón que ocupa un lugar en
otro corazón”. A veces nos complicamos la vida aunque sepamos que va a haber un
día en el que vas a chocar y te vas a replantear si tu decisión fue la
acertada. Pero la verdad es que lo fue.